• mauricio florez morris

Líderes Políticos: Sus Retos y Oportunidades durante la Actual Crisis

Actualizado: jun 14


Una situación sin precedentes en la consultoría electoral se está viviendo durante la pandemia del Coronavirus. La industria, como muchas otras, se ha visto impactada por todos los cambios que trajo la crisis. Una de las alteraciones más notorias ha sido la modificación de las fechas electorales en dos comicios presidenciales: República Dominicana y Bolivia, al igual que la postergación del plebiscito constitucional y las elecciones municipales en Chile.


De forma más silenciosa pero no menos importante son los procesos de adaptación de las estrategias electorales de muchos candidatos para las próximas elecciones en los Estados Unidos (3 de noviembre), en Ecuador (7 de febrero) y en Perú (11 de abril), por no mencionar lo que se vislumbra en las próximas elecciones de autoridades locales en México.


Desde la perspectiva del liderazgo político, tema de esta página web, la actual crisis ha barajado un sinnúmero de oportunidades y retos, tanto para las personas que quieran iniciar una carrera política, como para los avezados dirigentes que, pese a sus años en funciones partidarias, nunca habían enfrentado una situación de estas dimensiones.

A continuación, una corta reflexión del por qué este es un contexto propicio para el surgimiento de nuevos liderazgos políticos y lo que desde ya están haciendo algunos interesados para asumir este rol. También se examina cómo varios consultores están ayudando a sus clientes más experimentados a adaptarse a las nuevas circunstancias políticas. Por último, se recalca la importancia de que los asesores realicen un análisis de coyuntura, para orientar mejor la relación que el líder debe tener con su comunidad. Se comparten algunos datos generales de recientes sondeos que ayudan a contextualizar este trabajo.

Contexto propicio para el surgimiento de nuevos liderazgos políticos

Un vistazo a anteriores crisis (incluidas guerras tradicionales como la Segunda Guerra Mundial, desastres naturales, atentados terroristas, etc.) nos enseña que después de muchos de estos trágicos eventos surgen potenciales líderes, quienes algunas veces pueden transferir su popularidad al terreno electoral. No sería raro que en poco tiempo empecemos a hablar de una nueva generación "Covid-19" de actores políticos que produzcan cambios en las élites gobernantes de varios países. Hoy, un rol de los asesores es identificar los mecanismos que van a llevar a algunas personas a estas posiciones. Por supuesto, los requisitos básicos para fortalecer futuros liderazgos electorales son: su interés por la política y su actual deseo de realizar trabajo social contra la pandemia.


En concreto, uno de los consejos que se les da a estos aspirantes es el de aprovechar el momento para aumentar su grado de reconocimiento dentro de su comunidad y posicionarse como líderes en ella. En otras palabras, es desempeñar, o continuar ejerciendo, un liderazgo social (no electoral) de la forma más visible posible, creando las bases que luego le pueden permitir transferir la autoridad moral y las competencias adquiridas al campo político. Cabe anotar, que la historia está llena de trayectorias de figuras públicas quienes construyen sus credenciales de liderazgo en ámbitos ajenos a la política. Algunos inclusive se enlistaron y combatieron durante guerras, sabiendo que esto, entre otras cosas, los acreditaba para futuras actividades partidarias.

El marketing electoral nos ofrece muchas fórmulas para posicionar de la mejor manera posible a un cliente. Cada consultor seguramente tiene sus ingredientes favoritos, pero un requisito importante es que las personas, en este momento y de forma visible, le estén prestando un servicio a su comunidad. Un ejemplo típico de posicionamiento para un futuro liderazgo electoral es el de un médico que abre un programa en una radio comunitaria donde resuelve dudas sobre problemas de salud. Sin hablar sobre temas electorales, este profesional puede ir generando una imagen favorable entre su audiencia, al igual que ir construyendo una base de datos de posibles futuros electores, la cual le facilitaría contactarlos en el momento que anuncie su campaña política.



Procesos de construcción de grupos de simpatizantes es una dinámica que siempre ha ocurrido en política. Muchos candidatos exitosos no aparecen de la nada. Ellos usualmente surgen de grupos sociales, económicos o religiosos donde ya han ejercido algún tipo de liderazgo y cultivado una base de apoyo. Posiblemente lo novedoso es que el Covid-19 ha creado nuevas necesidades en la sociedad y ha acentuado muchas otras, esto a su vez ha generado más oportunidades para el surgimiento de nuevos líderes.

Por supuesto, la dinámica del servicio comunitario no es exclusiva para los médicos. Otras profesiones como abogados, emprendedores de negocios, chefs de cocina, profesores de educación física, etc. han adquirido aún mayor relevancia en estos meses de confinamiento y pueden incrementar su reconocimiento en la comunidad por medio de sus redes sociales y otros canales de comunicación.



Adaptación de los políticos actuales, a las nuevas circunstancias

Por supuesto más que desarrollar nuevos líderes, una preocupación central de muchos consultores es la de ayudar a que sus actuales clientes se adapten de la mejor forma posible a las nuevas condiciones que genera la pandemia en la sociedad. Una de las alternativas más mencionadas entre consultores es la de fortalecer las capacidades de liderazgo de los dirigentes. Estas propuestas van desde ofrecerles ambiciosos programas para desarrollar su inteligencia emocional, hasta prácticas focalizadas en aspectos puntuales como mejorar la habilidad de escuchar a otras personas o realizar entrenamientos con entrevistas simuladas ("mock interviews") para contestar preguntas difíciles. Podemos decir que si la política fuera un juego de mesa de "Escaleras y Toboganes", los momentos de crisis multiplicarían las oportunidades y los peligros para avanzar o retroceder en el camino para obtener los objetivos.



No sobra decir que desarrollar elementos de empatía en un líder es algo muy beneficioso tanto para él como para el resto de la comunidad, pero posiblemente no es la única característica que en este momento la población busca en sus dirigentes. De ahí la importancia de considerar las encuestas de opinión y otro tipo de investigaciones para fijar los objetivos de entrenamiento de dirigentes políticos.


Hasta el más básico análisis de coyuntura nos alerta que nos enfrentamos a una situación de progresivo incremento de complejidad. Recordemos que en una primera etapa estábamos enfocados de forma casi monotemática al problema de salud pública. Luego empezaron a adquirir importancia los posibles efectos negativos que iba a tener la recesión económica en la población. En ese punto se hablaba de modelos bidimensionales donde se discutía sobre mantener un balance entre favorecer la salud o la economía.


Hoy, en muchos países, la crisis ya tiene dimensiones multivariables que obligan a los consultores políticos a operar en escenarios mucho más difíciles. Un buen ejemplo es la situación en los Estados Unidos donde las tensiones raciales, que son ancestrales, le han quitado protagonismo en las últimas dos semanas a los temas de salud pública y economía. En cada una de estas etapas, el consultor electoral se debe preguntar ¿Qué está cambiando? y ¿Cómo estos cambios afectan a la población a la hora de votar?



Cambios de hábitos, actitudes y opiniones, y sus posibles efectos a la hora de votar


Pocos cuestionan que con el Covid-19 se han generado importantes cambios de hábitos, actitudes y opiniones en muchos ciudadanos. En el proceso de apoyar de forma efectiva el desarrollo de dirigentes, es importante siempre tener presente lo que pasa en su contexto social y político. Para esto se necesita desarrollar permanentemente un análisis de coyuntura, teniendo en cuenta los resultados que diferentes investigaciones arrojan.


En este momento sabemos que ha habido importantes modificaciones de rutina en sectores claves de la población. Estos cambios van desde la adopción del teletrabajo por parte de muchas compañías hasta el auge de las compras a domicilio. Muchos sistemas de transporte masivos pasaron de ser criticados por su baja calidad a ser temidos debido al riesgo de contagio. Por el contrario, medios de transporte alternativos como el de la bicicleta han adquirido aún mejor imagen que en el pasado. Claramente la percepción sobre la pandemia de los habitantes de una gran urbe no es la misma que la que se puede tener en una población rural.



Sin duda el cambio de hábitos más importante en los últimos meses se refleja en el incremento del uso de medios digitales por parte de importantes sectores de la población, como es el de la tercera edad. La otra cara de la moneda se observa, por ejemplo, en grupos de jóvenes que últimamente se han volcado a ver los noticieros locales de televisión en busca de información más certera de lo que está pasando en sus comunidades.


Se puede decir que entre los consultores políticos hay una opinión casi generalizada de que en las próximas elecciones lo digital va a ser más importante que en el pasado. Lo que se discute es qué tan significativo los medios virtuales lleguen a ser frente a otras herramientas electorales. Hay que recordar que lo digital empezó realmente a tener peso durante la candidatura de Barack Obama para la Presidencia (2008), cuando se empezaron a usar agresivamente las redes sociales para recaudar dinero, organizar a los seguidores a nivel local, contrarrestar información negativa e incentivar a las personas a votar el día de las elecciones. El equipo de Obama saco provecho de que sus oponentes, tanto Hillary Clinton durante las primarias Demócratas como el Republicano John McCain durante las elecciones generales, le prestaron poca atención a lo virtual. Pese a esto, durante la campaña Obama 2008, otros miembros del equipo veían despectivamente lo digital, inclusive calificándolo como algo marginal manejado por "los muchachos del twitter."



Bruce Bimber, Profesor de Ciencia Política de la Universidad de California en Santa Barbara, ofrece una discusión más detallada de los primeros procesos de incorporación de lo digital a las campañas de Obama, en su artículo: "Digital Media in the Obama Campaigns of 2008 and 2012: Adaptation to the Personalized Political Communication Enviroment" publicado en el Journal of Information Technology & Politics (2014). Hoy gracias al incremento en el uso de lo virtual, se esperaría que las personas encargadas de esta área tengan un puesto en la mesa principal de toma de decisiones de la campaña, gocen de mayor autonomía y manejen presupuestos más amplios para actuar.

Frente a los cambios de hábitos, actitudes y opiniones de la población durante el tiempo del Coronavirus, surgen varias preguntas generales desde la consultoría electoral, por ejemplo: (1) ¿De qué forma estos y otros cambios de hábitos van a influenciar importantes bloques de votantes en las próximas elecciones?, (2) ¿Cuántos de los nuevos hábitos se van a mantener y cuáles van a desaparecer una vez pasen los efectos de la epidemia? (3) ¿Cómo han cambiado las preferencias, los comportamientos y los valores de los votantes en distritos electorales específicos? (4) ¿Cómo van a continuar evolucionando? y (5) ¿Qué pueden decir hoy nuestros clientes para ganar futuros votantes o para mantener el apoyo de su base?



Pensando en las candidaturas que se presentan a elecciones en los próximos meses, los interrogantes adicionales son: ¿Hasta qué punto la información con que se generaron los planes estratégicos ha cambiado?, y ¿Cómo este cambio puede repercutir en la efectividad para cumplir los objetivos de campaña y, por ende, en los resultados electorales proyectados? Pese a ser obvio, se debe subrayar que de la misma forma como cualquier plan de negocios tuvo que cambiar para compensar el impacto del Covid-19, es inimaginable que se pretenda mantener el plan original de campaña con el que antes se pensaba trabajar hasta el día de las elecciones.


Una de las herramientas fundamentales para que el candidato y su equipo pueda formular y modificar la estrategia de una campaña son las encuestas. Hoy muchas de ellas coinciden en que los votantes han acrecentado su sentido de pertenencia a la comunidad. Esto implica mayor preocupación por el bienestar y la seguridad de los familiares, amigos y vecinos. Adicionalmente, temas como obedecer reglas y cumplir con obligaciones están más presentes en las charlas con amigos y familiares. También, se manifiesta un mayor apoyo a programas de asistencia social cómo ayudas alimentarias, subsidios de servicios públicos e iniciativas para generar más empleos.


Teniendo este tipo de datos en cuenta, los líderes políticos, sin traicionar su perfil ideológico, deberán ofrecer soluciones creíbles para los grupos más afectados por esta crisis, incluyendo los desempleados y el de las personas que, sin serlo, sienten amenazada su seguridad económica. Asumir la vocería de estos grupos es también uno de los cinco consejos que el estratega, Bill Fetcher Jr. les da a los sindicatos en su reciente artículo: "Labor more perfect Union: Five ways to rebuild the labor movement and transform America" ("Trabajando para un mejor sindicato: cinco formas de reconstruir el movimiento sindical y transformar América."), publicado esta semana en la revista "The Nation."



Una variable clave que le sirve a los encuestadores para medir la actual formación de actitudes y opiniones en la población, es la percepción que las personas tengan sobre la extensión del periodo que va a pasar antes de volver a la normalidad. Manteniendo el resto de las variables constantes (Ceteris Paribus), se estima que los votantes que piensan que los efectos de la pandemia van a permanecer más de un año, tienen una mayor inclinación a favorecer la expansión de programas sociales, que los votantes que piensan, que se puede regresar a la normalidad en menos tiempo. En otras palabras, la sensación que tiene el elector del tiempo que va a durar el problema del Covid-19 va a afectar la forma como se va a votar en las elecciones que se realizarán en los próximos meses.


Por supuesto, muchas campañas están sobre el tiempo para desarrollar su propia investigación con el fin de conocer los cambios específicos en actitudes, opiniones y hábitos que actualmente ocurren en su electorado y así guiar mejor la adaptación del candidato a las situaciones coyunturales que se viven. Este es el momento, para evaluar posibles cambios en su estrategia electoral. Por ejemplo, revisando los criterios de segmentación que los estrategas venían utilizando y afinando la efectividad de los medios digitales para responder rápidamente a los cambios de dinámicas sociales y políticas en sus distritos electorales.


Mauricio Florez Morris, Ph.D.

El artículo fue escrito por Mauricio Florez Morris, Ph.D. El autor ha sido profesor en las facultades de Ciencia Política y Sociología en University of Maryland, George Washington University, Georgetown University, y North Virginia Community College en los Estados Unidos. En la Universidad del Rosario y la Universidad Javeriana en Colombia, al igual que en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad del Salvador en la Argentina.

Su actual interés académico se centra en temas relacionados con los estudios de opinión pública, campañas electorales, marketing, liderazgo y psicología política. Es miembro de la American Association of Political Consultants (AAPC), la American Political Science Association (APSA), la American Sociological Association (ASA) y de Campaigns & Elections (USA), al igual que de la Asociación Colombiana de Consultores Políticos (ACOPOL). Ha trabajado en campañas electorales para organizaciones afiliadas al Partido Demócrata en los Estados Unidos.

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