• Mauricio Florez Morris, Ph.D.

Potencie su resultado electoral construyendo coaliciones efectivas


Independientemente del resultado electoral que se obtuvo en los recientes comicios, un líder puede aumentar o disminuir su poder real dependiendo del tipo y la forma de coaliciones que se realicen después de las elecciones. De esta manera se utiliza el concepto coalición en un sentido más profundo al de la simple alianza electoral y oportunista de las maquinarias políticas. Pactos estos, que muchas veces terminan naufragando, en medio de acusaciones mutuas de incumplimiento, justamente por no constituir verdaderas coaliciones siguiendo los pasos que se presentan en este artículo.

Una diferencia entre un político malo y uno bueno es que mientras el primero piensa que ganar una elección, así sea por un margen pequeño, le da un cheque en blanco para imponer unilateralmente cualquier programa a lo largo de su administración, el buen político sabe que una victoria electoral, por grande que sea, muchas veces no le da la fuerza suficiente para impulsar todos los cambios que él considera necesarios durante su gobierno. Prueba de esto son las protestas sociales que recientemente han estallado en países como Ecuador y Chile, y los altos niveles de impopularidad de líderes nacionales como es el caso del presidente Mauricio Macri en Argentina y de administradores locales como la del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa.

Estos cuatro ejemplos muestran el desgate propio que conlleva gobernar, cuando hay incapacidad y/o desinterés de los mandatarios para generar verdaderas coaliciones con importantes sectores de la sociedad, quienes ven sus intereses seriamente afectados por las supuestas "decisiones técnicas" adoptadas por estos gobiernos.

Frente a este fenómeno, mucho se ha escrito en Ciencia Política sobre los procesos de formación de coaliciones. Diversas teorías e investigaciones en esta área de estudio conforman una parte importante del bagaje académico que le sirve al asesor político para evaluar situaciones y guiar la implementación de gestiones tendientes a aumentar la legitimidad y gobernabilidad de las administraciones.

En esta especialidad de la asesoría política, uno de los textos más útiles para desarrollar el trabajo de formación de coaliciones es "Unite and Conquer" (2009) escrito por la actual Senadora Demócrata por el Estado de Arizona, Kyrsten Sinema. Una de las fortalezas de este libro, es que ofrece pautas de desarrollo político que la misma autora ha seguido para avanzar en su ascendente carrera legislativa, la cual se inició ganando una curul local en la Cámara estatal de Arizona en el 2004, y continuo con otras victorias electorales hasta alcanzar el Senado de los Estados Unidos en las pasadas elecciones del 2018, reemplazando al famoso líder Republicano John McCain. Resultado muy importante para los Demócratas pues hasta esta elección, este era un enclave dominado por los Republicanos.

Para Sinema la clave para triunfar en política se basa en la capacidad que tiene un dirigente para mantener un diálogo permanente y construir verdaderos pactos que trasciendan las necesidades de una elección. Esto requiere tener una actitud de constante comunicación con la comunidad, donde los votantes siempre le puedan hablar al oído a sus líderes, y donde exista un genuino interés en prestarle mucha atención a los puntos de vista de todos los colegas tanto del partido propio como de la oposición.

Construir coaliciones se define como la práctica de juntar a personas y grupos distintos para cumplir con un propósito u objetivo común. En este tipo de alianzas, los líderes deben estar dispuestos a poner de lado sus pequeñas diferencias para avanzar en grandes causas, en ambientes donde la unidad reemplaza la división como la clave para construir liderazgos y proyectos políticos. A diferencia de otras formas para cimentar coaliciones, el método que utiliza Sinema le permite a cada persona y grupo que ingresa en el pacto, el poder conservar la totalidad de sus valores e ideales. En otras palabras, mantenerse fieles a lo que ellos quieren ser pero dentro de un grupo que busca objetivos comunes.

En el contexto de una legislatura, el trabajo normal consiste en negociar las formas como se presentan las futuras leyes, buscar compromisos, y en algunas ocasiones, hacer equipos con aliados inusuales con el fin de promover o bloquear legislaciones. Opuesto a este tipo de trabajo está el político o el funcionario de gobierno, a quien Sinema califica como “lanzador de bombas,” (o "Bomb-Thrower") quien muchas veces con sus declaraciones tiene un poder de destrucción superior a la de cualquier coctel molotov. Este es el actor político que se considera "correctamente indignado" y lleva a cabo su cruzada sin tener consideraciones por los demás.

El “lanzador de bombas” de forma consciente o inconsciente ya ha tomado la decisión de autoexcluirse del proceso de negociación de las futuras leyes. Con estas conductas belicosas, este tipo de líder pierde la oportunidad de modificar una legislación, o de participar en una reunión entre los partidos para diseñar una buena ley o de trabajar con personas de otras tendencias para frenar una mala iniciativa. Aunque este tipo de actor político disruptivo puede revisar su actuación, transformarse y ganar la confianza de sus colegas, en principio su personalidad intransigente no le permite formar parte de coaliciones y asumir un rol decisivo en la formación de políticas públicas.

A Continuación, una guía con once puntos elaborada por la congresista Kyrsten Sinema para construir coaliciones. Al final del artículo se presentan cuatro cuñas recientes donde se muestra la influencia del proceso de formación de coaliciones en su mensaje político y se destacan elementos de la biografía de la congresista que le suman credibilidad a su comunicación electoral.

1. Cambiar la visión de una vieja escuela a una nueva forma de hacer política

La vieja escuela de hacer política sostiene que todo se vale con tal de obtener los objetivos deseados. Frente a esta perspectiva, Sinema propone un nuevo enfoque. Este se centra en buscar puntos de encuentro que estén orientados a crear soluciones que atiendan el interés general. Poner a un lado la retórica inflamatoria sobre las diferencias y priorizar asuntos que afectan a todos y que los puedan unir. Para ella Obama personalizaba como presidente esta nueva forma de hacer política cuando hablaba de congregar a todo el pueblo en torno a una esperanza, sin importar su afiliación partidaria, raza, edad, género o localización geográfica, enfatizando que todos los ciudadanos tienen muchas más cosas en común, que diferencias. Obama sintetizó esta idea cuando dijo que no había una América Roja y otra América Azul (en alusión a los dos principales partidos políticos en EU) sino solo una América. En esta visión el concepto "trascender" adquiere casi características místicas.

La nueva política implica encontrar novedosas formas de relación entre diferentes actores. Estas se centran en buscar puntos de encuentro que estén orientados a crear soluciones que atiendan el interés de todos. Es poner a un lado la retórica inflamatoria sobre las diferencias y, por el contrario, buscar enfatizar los asuntos que afectan a la población y que la puedan unir.

¿Cómo podemos evolucionar de una política basada en miedos y dominación a una construida sobre unidad y valores compartidos? Frente a la pregunta, Sinema responde que es un proceso que la misma clase política debe hacer. Requiere tomar riesgos de entablar relaciones con aquellos que son diferentes a nosotros, encontrar lugares comunes y construir confianza. Lo anterior no se puede lograr si no se está preparado para recibir críticas de los propios copartidarios y de personas con las que compartimos la misma ideología. Este nuevo enfoque conlleva estar dispuestos a ensayar alternativas que no se hayan intentado antes y asumir conductas donde algunos asesores nos pidan que seamos cautos. La nueva forma de hacer política implica poder hablar sobre nuestros propios valores y creencias en forma tal que se establezcan espacios para compromisos, y como resultado de esto, se generen coaliciones. En términos de comunicación política esto significa trabajar juntos con otras personas, re-enmarcando [framing] los temas para hacerlos atractivos a todos los miembros de una coalición.

Un ejemplo concreto que Sinema ofrece para mostrar la re-enmarcación de un tema con el fin de formar una coalición ocurrió en un comité de la Asamblea del Estado de Arizona, donde el grupo de mujeres lactantes, llamadas “lactivistas,” estaba haciendo lobby para favorecer una legislación que les permitiera amamantar a sus hijos en público. En vez de hablar de los "derechos de las mujeres", lo cual los Demócratas han hecho por años sin mucho éxito, ellas decidieron hablar sobre la necesidad que tienen las madres para cuidar a sus hijos, un tema que los Republicanos pueden entender y que les genera simpatía. Los cabildantes (o lobistas) decían que los bebes no deciden cuándo tener hambre, pero cuando la tienen todo el mundo podía escucharlos. Por lo tanto, el mensaje cambió, o se reenmarcó, de ser a favor de los "Derechos de las mujeres a mostrar sus senos desnudos en público" a ser a favor de los "Derechos de las madres de darle el mejor cuidado a sus bebes, manteniéndolos sanos y bien alimentados." Esta re-enmarcación funcionó, y la legislación pasó sin que nadie le hiciera oposición. Con este proyecto se escogió dejar la vieja forma de hacer política donde se veía a los Republicanos como un obstáculo a sobrepasar o unos enemigos a vencer, y se adoptó un nuevo método de hacer política, que consiste en buscar maneras creativas para trabajar con los otros como socios. Esta perspectiva se basa en encontrar nuevas formas para expresar las ideas, abandonando las expresiones partidarias con que usualmente se habla y escogiendo un lenguaje que encaje con la forma de ver el mundo de los opositores, en este caso de los Republicanos.

2. Dejar al "oso gruñón" y adoptar al "buda": hacia la Enso-política.

La congresista Sinema usa la imagen del oso gruñón para ilustrar dos respuestas instintivas que todos tenemos: pelear y salir corriendo. Son reacciones automáticas que en ocasiones pueden salvar nuestras vidas, pero que en otros momentos ponen en riesgo nuestro futuro. Aunque muchas veces pelear o escapar son formas poco efectivas para actuar en política, son, pese a esto, el estilo que muchos adoptan. Sinema explica este proceso diciendo que en el momento en que alguien ataca a nuestro candidato o a nuestras propuestas, nos retrotraemos al instinto animal del oso gruñón.

¿Qué sentimos cuando nos vemos amenazados? Sentimos miedo y luego reaccionamos peleando o escapando, contraatacando al oponente con información sobre sus últimas faltas de ética o sobre sus mentiras o sobre cualquier cosa que nuestros investigadores hayan podido encontrar. Estas conductas producen miedo en los oponentes, y ¿Qué hace la gente cuando siente miedo? Ellos también entran en la lógica de pelear o escapar y reaccionan de forma automática para mantenerse a salvo. Usualmente escogen pelear. Frente a este espectáculo, Algunos televidentes reflexionan: “A estos políticos no les interesan mis problemas, y de todas formas son personas corruptas.” Al final una parte importante del electorado apaga sus televisores ante el espectáculo de dos políticos peleando por algo que a la gente no le interesa.

Para Sinema, la buena noticia es que estas conductas se pueden dejar a un lado. Existe la posibilidad de percatarse cuando el instinto a pelear o escapar quiere dominarnos y entonces reconocerlo para poder escoger otro camino, el del actor racional. En política dejar de ser el oso gruñón significa, que de forma consiente, decidimos no actuar, reaccionar o interactuar con otros cuando sentimos estados de miedo o de incertidumbre. Significa estar calmado, tranquilo y tener compostura. Esta es una habilidad que los humanos tenemos, aunque en ocasiones no es sencillo ponerla en práctica. Sinema la denomina: "adoptar al buda." En el caso de un actor político, se requiere un alto grado de concentración que lo hace ser más fuerte y efectivo. Sinema llama este proceso "Enso-política". Enso es la palabra japonesa para círculo. Simboliza infinidad, un estado perfecto de meditación y esclarecimiento. En política, este estado se logra cuando un líder aborda temas desde un lugar de paz y serenidad, rechazando la política del miedo.

El personaje favorito de Sinema en la serie Seinfeld es el padre de George Constanza quien siempre estaba gritando y peleando por algo. En uno de los episodios, este personaje fue donde un doctor para consultarle sobre su problema de tensión alta y éste le recomendó repetir la frase “Serenidad ahora” como un mantra que le iba a ayudar a recuperar la calma. Sinema dice que cuando un líder empieza a practicar enso-política se va a sentir como el papá de George, debido a que no es fácil pasar de un estado de rabia a otro de relax.

Más allá de repetir "serenidad ahora" Sinema aconseja seguir cuatro pasos:

(1) Pare tan pronto usted note que no se sienta calmado, relajado y en control. Muchas personas no se dan cuenta del cambio que sufren cuando se ponen bravos, así que para poder frenar, lo primero que debe hacer es saber reconocer los síntomas psicológicos y físicos de este cambio.

(2) Una vez que usted logra parar, el segundo paso es respirar y tomar un minuto enfocándose en la acción de inhalar y exhalar aire. Este es un proceso que puede hacer mientras el resto de la habitación continúa girando fuera de control, mientras sus colegas continúan gritando, mientras el caos reina.

(3) Fíjese lo qué está sucediendo. Mire los eventos como si fuera un espectador y los viera desde la barrera, no como un torero en el ruedo. La idea es tratar de ver la situación desde una perspectiva nueva y relajada.

(4) Tome la decisión de qué hacer o qué no hacer. Después de observar la situación desde una postura no comprometida, se puede optar por volver a la escena y escoger continuar bravo o molesto, o puede cambiar sus emociones, lo importante es estar en control de ellas.

En otras palabras, usar estos cuatro pasos no necesariamente significa que las conductas políticas que usted exterioriza van a cambiar. Es muy posible que esto ocurra, pero no es algo seguro. Lo importante es que controle de forma consciente las cosas que hace y dice en política, sin importar cuales sean, en vez de reaccionar inconscientemente a los eventos cuando ellos aparezcan.

3. Construya coaliciones a las que realmente quiera pertenecer

Sinema reconoce que muchos políticos aman hablar sobre coaliciones, pero no son buenos creándolas y manteniéndolas. Lo que generalmente ocurre cuando intentan formar alianzas es que la persona que está a cargo básicamente le dice al resto del grupo que deben olvidarse de sus propios intereses y tienen que apoyar la “gran causa”. En otras ocasiones, nadie asume la dirección de la coalición por lo que pueden pasar meses sin lograr algún avance. También está la tendencia de formar coaliciones simplemente por hacerlas. Cuando se organizan seudo-coaliciones una y otra vez sin que ninguna tenga éxito es porque falta crear fuertes y durables relaciones entre sus miembros. Seudo-coaliciones ocurren cuando no es posible convocar el poder real de una coalición para construir acciones políticas durables. Los ingredientes principales que se necesitan para empezar a cambiar la forma como pensamos y construimos coaliciones son: (1) traer caras nuevas, (2) tener un propósito y concentrarnos en él y (3) ejercer liderazgo.

(1) Necesidad de nuevas caras. La mayoría del trabajo de construcción de coaliciones efectivas incluye llamar a personas nuevas, "que no tengan un lugar favorito para sentarse en la mesa." En política muchas personas tienen la dificultad del “sí”. Esta consiste en decirle “si” a cualquier solicitud que se les pida con amabilidad. El problema es que con cada "si" se aumenta la cantidad de trabajo y se reduce el tiempo para desarrollarlo. Como consecuencia de esto, se termina haciendo muchas cosas a las carreras, inclusive el construir coaliciones. Debido a esta falta de tiempo con frecuencia se acaba llamando a las mismas personas para formar una nueva coalición. En otras palabras, se necesita establecer relaciones significativas con personas diferentes a las que siempre asisten. Inclusive, si la coalición es progresista, no se debe excluir la posibilidad de invitar a conservadores, pues muchas veces se necesitan individuos que piensen de forma diferente para lograr los objetivos de la organización.

Por supuesto, para atraer a personas de diferente ideología, un primer paso, que Sinema aconseja, es que el número del celular de la persona que organiza la reunión aparezca en el teléfono de ellos. Esto se logra si previamente existe algún tipo de relación de amistad con estas personas. Se trabaja en generar lazos de amistad a largo plazo, que generen confianza y cuando esta existe, es más fácil empezar a convocar personas con diferentes puntos de vista. En conclusión, para sumar caras nuevas a una coalición, se debe hacer un esfuerzo para interactuar con actores políticos que son diferentes a usted.

(2) Tener un propósito y concentrarse en él. Sinema dice que ella ama los proyectos a corto plazo porque tienen: (1) un propósito claro, (2) un periodo de tiempo determinado para lograrlo y (3) unas actividades focalizadas que se deben cumplir durante este lapso. Trabajando en intervalos cortos, antes de que las personas se desmotiven, ya se habrá realizado la labor para alcanzar el objetivo. Por el contrario, las coaliciones que se forman porque sí, sin una meta clara y con una duración eterna terminan languideciendo. Ejemplos de propósitos debidamente articulados pueden ser: frenar una mala legislación, ganar una consulta popular, o influir en la elección de un candidato. Las actividades focalizadas que integrantes de la coalición realicen debe tener tiempos estipulados para hacerlas, funciones claras y responsabilidades asignadas a cada uno de sus miembros. Si el líder de la coalición no tiene definido el propósito, ni las actividades que ésta debe realizar, no está haciendo una reunión de trabajo sino una reunión de amigos, la cual no va a ser tan efectiva en la construcción de una coalición.

(3) Tener un liderazgo. Una coalición sin liderazgo es como un barco que flota en el mar sin timonel. Muy rápidamente esta situación genera frustración entre las personas que están en la coalición. Aunque la conducción del grupo puede recaer en una sola persona, es bueno pensar en alternativas como la de un liderazgo que vaya rotando en el tiempo. Lo que debe quedar en claro son las funciones del líder. Las mismas incluyen: hacer reuniones periódicas, acordar los roles y actividades de los otros miembros, pedir cuentas y mantener la organización avanzando.

4. Quitarse "la manta de victima": política de identidad

Uno de los más grandes obstáculos para crear una coalición efectiva es la obsesión que tienen algunos miembros de presentarse como víctimas. Asumiendo su rol como líder progresista dentro del Partido Demócrata, Sinema observa que "los progresistas somos muy buenas víctimas. Tenemos mucha práctica en ello. Estamos acostumbrados a que nos señalen, nos marginen, nos ignoren, y nos odien. Como resultado desarrollamos un fenómeno llamado política de identidad." La idea detrás de este concepto se puede resumir en la frase: “Yo soy diferente de usted en algunos aspectos fundamentales y por lo tanto necesito de mi propio grupo para entenderme. Y por lo tanto, no puedo trabajar con usted.” Al respecto Sinema agrega que esta puede ser una buena estrategia cuando somos atacados físicamente con piedras porque un grupo pequeño se puede unir en un círculo y solo los que están en la periferia de este serán lastimados, pero no es una forma efectiva de actuar en política. Lo anterior teniendo en cuenta que por lo general estos grupos de identidad son pequeños, no superan el 15% del electorado, y que, por sí mismos, difícilmente pueden ganar una elección.

Para Sinema, rechazar la política de identidad no es fácil, pero el resultado de esto puede ser transformador. Implica traducir varias visiones individuales en una visión colectiva. La unidad que se logra es una poderosa fuerza de cambio en la comunidad, que exige sacrificios de los integrantes de la coalición. Ella dice que por muchos años la gente ha vivido en sus grupos étnicos, o de clase, o de cualquier otra característica sin trabajar juntos, pero este estilo de política de identidad no ha dado los resultados deseados en la comunidad. Se debe rechazar este enfoque y sacar a la gente de sus grupos segregados para impulsarlos a luchar juntos por el bien común.

Un ejemplo práctico que se ofrece de este rechazo a la política de identidad fue la lucha contra la Proposición 107 en Arizona en el 2006. La misma intentaba dificultar la unión de parejas homosexuales al negarles muchos derechos a las personas que no estuvieran legalmente casadas. Dentro de la coalición que se oponía a esta proposición había grupos que planteaban hacer la campaña defendiendo directamente los derechos de los homosexuales, pero para Sinema esto era errado, porque significaba trabajar dentro del concepto de la política de identidades. En esta búsqueda se encontró que muchas parejas heterosexuales que no estaban casadas también iban a perder su protección y sus beneficios. Entonces toda la campaña publicitaria se basó alrededor de “Al y Maxine” y lo que les iba a pasar con la aprobación de esta ley. Ellos eran una pareja heterosexual, retirada, de la tercera edad. La campaña explicaba que Maxine no podía casarse con Al porque perdería toda la pensión de su primer esposo y que no tenían dinero suficiente para vivir sin estos ingresos. Como parte de la campaña también se comunicó que algunos años atrás Maxine estuvo muy enferma y tuvo que ir a cuidados intensivos al hospital de Tucson, ciudad que reconocía los derechos de cualquier pareja en unión libre, por lo que Al pudo estar junto a ella todo el tiempo. Con la aprobación de la Proposición 107, Al estaría a futuro legalmente impedido de acompañarla en la sala de cuidados intensivos. En conclusión, la estrategia que al final se siguió fue expandir la coalición a otros sectores de la sociedad que se vieran afectados por la Proposición 107 y usar el caso de una pareja heterosexual, que le permitiera a la población en general sentirse más identificada con los elementos negativos de esta ley.

El resultado de esta campaña fue positivo, los votantes estuvieron de acuerdo y la proposición fue rechazada. Esta fue la primera campaña en los Estados Unidos donde se venció una prohibición contra las parejas homosexuales. Sin embargo, no todo el mundo se sintió orgulloso de este logro. Algunos miembros de la comunidad LGBT criticaron la campaña porque no hablaba lo suficiente de los problemas que ellos tenían en Arizona. Al principio, las personas que lucharon en esta campaña se sorprendieron por estas críticas, hasta que se acordaron de "la cruz de la política de identidad", que obliga a muchas personas a pensar solo desde sus pequeños grupos sin tener en cuenta a potenciales aliados en la comunidad.

Sinema concluye este punto diciendo que cuando nos aferramos a hacer una política de identidades, estamos cerrando la puerta a las personas que son fundamentalmente diferentes a nosotros en una o varias formas, pero que al mismo tiempo comparten algunas cosas en común. Abandonar la política de identidades puede darnos miedo, pero cuando se decide ver a las personas a su alrededor, no como enemigos de una tribu diferente sino como aliados potenciales, que se pueden unir por un mismo propósito y lograr formar grandes coaliciones, nos damos cuenta que esta nueva manera de pensar es positiva y nos hará cuestionar el por qué antes se creía en la política de identidades.

5. Haga amigos

Sinema relata que una de las más tempranas y mejores lecciones que aprendió en política es el hacer amigos con miembros de otros partidos. Ella se dio cuenta que separarse de otras personas simplemente porque no compartían todos sus puntos de vista no era un buen método para ganar amigos e influir a otros. Sus consejos para construir amistades son bastante simples pero útiles: (1) Hable con las personas con las que usted quiere entablar una amistad, (2) escúchelos, (3) encuentre puntos en común con ellos, (4) identifique elementos humanos en las personas, (5) relájese un poco, Y (6) no tome de forma personal lo que los otros digan.

En ocasiones hablar con adversarios políticos puede inclusive generar desconcierto y hasta desaprobación entre sus amigos y copartidarios. Tal vez sorprenda a muchos asistentes cuando lo vean caminando a través de un salón hacia un grupo de integrantes de otro partido. Pero para Sinema vale la pena hacerlo. Si no da el primer paso hacia las personas que son diferentes a usted, muy posiblemente este sendero no va a ser recorrido por otros. Ella también enfatiza la importancia que para los lideres significa el escuchar. Reflexionando sobre esto dice: "Cuando se les permite a las personas hablar sobre sus puntos de vista o creencias sin interrupción, sin provocaciones, o sin argumentaciones en contra, es mucho más fácil encontrar que la persona puede hablar de forma honesta y genuina. Estas dos cualidades son tan raras en política que se deben atesorar donde se encuentren. Así sea que la persona piense lo opuesto a usted, es muy valioso saberlo. Por el contrario, si en vez de escuchar las opiniones de la otra persona, usted la debate, esto no le ayudara en nada a ganar amigos."

Respecto a encontrar puntos en común y elementos humanos en las otras personas, Sinema recuerda su experiencia dictando un taller para ciudadanos que estaban interesados en hacer lobby, en la asamblea de Arizona. Una de las primeras cosas que ella les recomendó fue la de estudiar al legislador antes de encontrarse con él. Conocer qué cosas le gustaban o le interesaban, saber sobre su familia, el colegio donde se graduó, a qué iglesia pertenecía, etc. Este tipo de información siempre nos lleva a encontrar algunos puntos en común que sirvan para iniciar una amistad. Sinema observa que inclusive a las personas más politizadas les gusta hablar de otros temas de vez en cuando. Empezar una conversación con algo “normal” en la vida cotidiana de la otra persona hace que el dialogo sea más amable y fluido, y es un primer paso para ganar su confianza.

Para ganar amigos el activista político también debe relajarse. Evitar visiones miopes del mundo, estas son las que invitan a pensar: “yo estoy en lo correcto y tu estas equivocado." Tener esta actitud belicosa no solo nos condena a una guerra permanente, sino que hace que nos apeguemos a nuestras ideas y creencias, lo cual en ocasiones nos impulsa a actuar y parecer como unos "idiotas desconsiderados." Sinema recuerda que al iniciar su carrera legislativa, se encolerizaba cuando algún colega les daba un discurso moralizador sobre tópicos como el aborto, el cuidado de los niños u otros temas sociales. Su sangre hervía por horas y ella solo pensaba en: “¿Quién se cree ese fulano que es?” Después de que la sesión legislativa terminaba, ella se iba furiosa a la oficina, y si se encontraba con el personaje en el pasillo, lo ignoraba o le hacia un comentario sarcástico. Al final, esta forma de actuar la amargaba y no le hacía ganar ningún amigo. Ahora con sus años de experiencia, por mucho hace un chiste ligero sobre el discurso de un colega y pasa a otro tema. Esta nueva actitud le ayuda a continuar trabajando en las cosas que realmente le importan, sin tener que cargar con emociones negativas y le da más oportunidades para dialogar con personas políticamente diferentes a ella.

Estar calmado es especialmente difícil cuando usted trabaja en una coalición. Algunas alianzas tienen reglamentada la forma como sus miembros se deben comportar, lo que deben decir y el orden para poder hablar en las reuniones. Pero la mayoría de los grupos son más libres. Por lo que "una buena forma para mantener amigos en política es recordar que nada es personal." Es casi imposible estar de acuerdo con alguien en todos los temas, así que hay que aceptar esta realidad desde el principio. Aunque en ocasiones otros legisladores van a hacer algunas cosas que son claramente equivocadas, hay que recordar que ellos no están actuando contra usted, tener esto siempre presente lo va a ayudar a mantener su salud mental.

Sinema recuerda que muchas veces la política es como el teatro, está lleno de sonidos y de furias que nada significan, salvo algún titular en el periódico. Por lo tanto, es importante mantenerse calmado y no dejarse perturbar por las acciones y comentarios de otros. Esto lo ayuda en el camino de hacer y conservar amigos. Siempre de un paso atrás y respire profundo cuando un colega u otro miembro de la coalición diga algo que le duela, y mire el evento desde el punto de vista de un espectador. Quitarse de en medio en una discusión, le hace ganar perspectiva del momento. Una vez analice los acontecimientos desde el angulo de un tercero, puede observar su desarrollo sin sentirse directamente involucrado. Después decidirá si vale la pena hacer algo al respecto. Esto requiere práctica porque primero debe reconocer lo que está ocurriendo, y luego escoger autoexcluirse para ver la situación desde afuera, antes de reaccionar.

Si lo anterior no ayuda, ella también recuerda que tomar como una ofensa personal los comentarios o las acciones de otros es una receta para perdedores. Hacer amigos con personas que son diferentes significa que usted debe reconocer que estos individuos no se levantan todos los días pensando en usted. Ellos no dicen un discurso pensando en usted. Ellos no hacen tratos pensando en cómo usted se va a sentir. Muy posiblemente ellos le dedican menos tiempo a pensar en usted, que él tiempo que usted pasa de mal humor pensando en lo que ellos dijeron o hicieron.

6. No se preocupe tanto por los resultados

Para crear y mantener coaliciones con actores políticos diferentes, se debe dejar de tener apego a los posibles resultados y enfocarse en los intereses en común y en los valores compartidos con ellos. Al principio, no preocuparse por los logros es muy difícil. Algunas personas quieren obtener las soluciones deseadas tanto como quieren a sus hijos. Piense de esta forma: usted puede tener una gran idea en un folder plástico muy lindo que próximamente se va a llenar de polvo en un anaquel olvidado, o puede producir algo que tenga futuro. Cuando nos negamos a abandonar un posible resultado deseado e insistimos tercamente en que nuestra propuesta es la que mejor resuelve un problema, con frecuencia logramos pobres soluciones. Cuando va a la mesa de negociación preparado para ceder en un objetivo específico y predeterminado, usted genera las posibilidades de que pueda integrar una nueva coalición ganadora.

7. Apoyándonos en nuestros valores compartidos

Sinema observa, que con frecuencia nos enfocamos en temas específicos y olvidamos planificar o actuar desde la perspectiva de nuestros valores. Por ejemplo, ella dice que mientras gastamos mucho tiempo tratando de convencer a las personas de la importancia de apoyar una política pública sobre la educación o sobre la protección del medio ambiente, nos olvidamos del por qué estos dos temas son tan importantes. Es muy fácil para cualquier persona con buenas intenciones estar en desacuerdo frente a una política pública. Es más difícil estar en desacuerdo con un valor, porque la mayoría de las personas compartimos los mismos valores.

Si no estamos tan obsesionados con lograr un resultado específico, podemos aprender a conectarnos con otras personas a través de nuestros valores. Cuando en política nos concentramos en buscar resultados, lo que estamos tratando es de sustentar procedimientos que hemos decidido son los remedios para unos problemas concretos. Estas soluciones también tienen planes de acción delimitados, que reflejan cómo ve usted la situación.

Por el contrario, valores son principios y creencias centrales con los cuales muchas personas tienen lazos emocionales. Algunos ejemplos de valores son: libertad, oportunidad, seguridad, equidad, igualdad, seguridad, y protección. Estos valores son casi universales, todos los humanos compartimos este grupo de valores, aunque los definimos y los demostremos en diferentes formas. Como todos tenemos los mismos valores, estos se pueden usar como los cimientos para construir coaliciones sostenibles, funcionales y ganadoras. En lugar de pelear porque la solución propuesta por el personaje A es mejor que la propuesta por el personaje B, cuando nos enfocamos en los valores en vez de los resultados, estamos favoreciendo generar puntos de acuerdo desde donde podamos empezar a trabajar. Usar valores compartidos como base para trabajar juntos, es muy útil en coaliciones con personas que son diferentes. Sinema termina este punto diciendo que "si usted quiere más de 6 personas en su coalición, va a necesitar hablar de valores para que la misma empiece a funcionar."

Sinema piensa que una de las razones por las cuales a la gente de la derecha le ha ido bien en los últimos 40 años es porque ellos hablan de valores. Ella confiesa no estar de acuerdo con sus ideas, pero reconoce que han hecho un excelente trabajo en la forma como se expresan. Mientras los progresistas, hablan del número de niños que están viviendo sin seguro de salud o de los intrincados trámites que actualmente existen para afiliarse a uno de estos programas, algunos conservadores tienen un mensaje más claro para oponerse a la expansión del sistema de salud pública. Ellos usan valores centrales en la cultura, como la importancia de la responsabilidad individual. Mientras tanto los activistas de izquierda no utilizan la oportunidad de conectar los números y detalles del sistema de salud con otro valor importante, como es la responsabilidad compartida. Por ejemplo, muchos de los conflictos que existen entre los granjeros y los conservacionistas del medio ambiente se han podido resolver cuando ambos grupos se enfocan en los valores compartidos, tales como el respeto por la tierra, el deseo de mantener un ambiente saludable, y la necesidad de producir alimentos para las futuras generaciones respetando el habitat y la vida de los animales salvajes.

No es fácil hablar de valores en lugar de resultados. Por ejemplo, al empezar a hablar sobre educación muchas personas tienden a decir cosas como, “nosotros necesitamos un sistema de colegios públicos bueno, que este bien financiado, que les enseñe a leer a los niños y que les permita ir a la universidad.” Irónicamente Sinema observa que ella y su perro están totalmente de acuerdo con esta afirmación, pero este no es un valor. Este tipo de pronunciamiento propone una solución: Financiar y apoyar la educación pública para alcanzar ciertos logros como enseñar a leer y generar acceso a las universidades. No todo el mundo va a estar de acuerdo con esta solución, podemos imaginarnos un programa de debates con opiniones a favor y en contra de este punto. Por otro lado, todos van a estar de acuerdo con un valor central detrás de nuestro apoyo a la educación, el de generar oportunidades. La mayoría creemos que se les debe dar oportunidades a los niños para aprender, y casi todos creemos que los niños tienen el derecho fundamental al aprendizaje.

La sociedad está conectada por valores compartidos que ocupan un lugar más de fondo que cualquier solución que se presente. Por ejemplo: valores compartidos sobre prevención y protección preceden cualquier discusión sobre el aborto; valores compartidos sobre seguridad preceden cualquier discusión sobre el control de armas; valores compartidos sobre empatía y justicia preceden cualquier discusión sobre el matrimonio igualitario y valores compartidos sobre compasión y equidad preceden cualquier discusión sobre políticas de inmigración. Cuando decidimos iniciar nuestro diálogo con el tema de los valores compartidos, existe una mayor posibilidad de continuar trabajando juntos hasta crear soluciones con las que todos estemos de acuerdo. Cuando un problema o situación aparece, existe un proceso de polarización porque las personas empiezan a generar ideas sobre soluciones alternativas. Cuando podemos mover la discusión de soluciones a valores, podemos encontrar puntos comunes para acuerdos y a partir de estos, se pueden construir relaciones.

8. Mencione sus intereses

Podemos incluir a todas las personas en una coalición si renunciamos a las soluciones que tenemos preconcebidas y mencionamos nuestros valores. A renglón seguido, debemos expresar cuales son nuestros intereses en una situación particular. Es posible que grupos muy diferentes tengan intereses comunes, por ejemplo, el oponerse a una iniciativa parlamentaria. Una gran coalición se genera por la necesidad y el deseo de identificar los intereses de cada uno de sus miembros y buscar los mecanismos para cumplir con estos objetivos.

Sin embargo, algunas veces las personas tienen problemas diferenciando entre las soluciones (algo malo) con los intereses (algo bueno). Las soluciones son un “producto” el cual usted quiere y que usualmente se presenta como algo específico que se desea que suceda. Por el contrario, un interés es un compromiso general con un principio que guía el trabajo y constituye la razón para formar parte de la coalición. Una vez usted haya identificado a un grupo de personas con las que comparte sus valores, debe iniciar el trabajo de presentar los respectivos intereses y luego buscar soluciones compartidas que todos apoyen. En vez de ir a una reunión con la noción preconcebida de cómo se van a hacer todas las cosas, usted debe prepararse para enumerar sus intereses –aquellas cosas que más le importan y que están fundamentadas en sus valores.

Por ejemplo, frente al problema de la falta de seguridad en salud de los trabajadores en los colegios, una solución puede ser: "las escuelas deben contribuir con más dinero a la salud de sus trabajadores." Esta solución puede generar problemas en su coalición, pues algunas personas tal vez no estén de acuerdo con este proyecto específico. Por el contrario, cuando se presenta el interés: "La población educativa debe tener acceso a un buen servicio de salud" hay muchas formas de cumplirlo. Vea cómo las dos proposiciones son diferentes: La primera exige que los colegios paguen más dinero de su apretado presupuesto a la salud de sus trabajadores. Esta solución limita la discusión y la colaboración porque presenta una sola forma de resolver el problema. La segunda proposición deja abierta muchas posibilidades. Esta proposición genera debate y creatividad porque articula el inicio de una conversación en la cual se pueden buscar alternativas de financiación para la salud de los trabajadores.

Se requiere mucha práctica y dedicación para cambiar el marco mental de pensar en soluciones a pensar en intereses. Las coaliciones crecen y florecen cuando logran hacer este tipo de transiciones. Los líderes de las coaliciones deben tener la capacidad para encontrar y presentar objetivos comunes que respondan a los intereses de todos los miembros del grupo. Una vez se conocen las preocupaciones que cada miembro de la coalición tiene, se puede escoger una agenda política que aúne estos intereses para obtener objetivos comunes.

9. Construya coaliciones de la tercera vía

En vez de que los miembros de una alianza se hagan trampa entre sí para lograr algún objetivo, los socios de una coalición de tercera vía confían entre ellos, comparten similares valores, presentan sus intereses desde el inicio del grupo, y luego trabajan para obtenerlos como si fueran un equipo. Esto se logra porque se desechan las nociones preconcebidas de lo que es bueno y lo que es malo, y se buscan resultados que todos comparten. Al proceso de dejar ir soluciones preconcebidas y luego descubrir en conjunto nuevas alternativas, Sinema las llama coaliciones de la tercera vía.

Miembros de una alianza se reúnen con un propósito importante, un objetivo en común. Están dispuestos a poner a un lado sus ideas sobre las posibles soluciones y se enfocan en los valores que comparten con otros integrantes de la coalición. Toman decisiones basadas en los intereses de los miembros del grupo y esto se hace sin tener en cuenta la posición o el poder del que ellos gozan dentro de este bloque. Durante todo el proceso de formación de la coalición, invierten tiempo creando relaciones que sean significativas y se basen en la verdad. Luego, cuando sea el momento para actuar en pos de obtener el objetivo de la coalición, ellos no dilatan su participación. Esta es la tercera vía.

10. Evite el “pero” y menciona el "Y"

Sinema recuerda cuando era una niña y sus padres le pedían hacer algo. Ella respondía “pero papá. . .” y la respuesta inevitable era, “no peros.” Siempre se sentía frustrada con esta orden y por no tener recursos para responder. Sabía que había algo muy importante para decirle a sus padres que iba a cambiar su opinión sobre el tema que se estaba discutiendo, pero no tenía ninguna forma de comunicárselo a ellos. Años después se dio cuenta que la palabra mágica para finalizar discusiones con sus padres era “pero.”

“Pero” es una palabra interesante. La definición de “pero” es “por el contrario.” Cada vez que estamos diciendo esta palabra, estamos afirmando “No, esto no está bien.” Esta palabra no es muy buena para iniciar o mantener una conversación. Si usted busca lograr un acuerdo con otra persona, “pero” es la peor palabra para usar. Ella crea una barrera inmediata entre las personas que intentan comunicarse. Cuando la joven Sinema le decía “pero” a sus padres, ellos sabían lo qué venía después, una adolescente con argumentos muy convincentes de lo irracional que era tener que volver a la casa a las 10 p.m. Sabían que ella tenía 20 razones para apoyar su posición y el temperamento para crear un exabrupto emocional. Ahora Sinema entiende el por qué ellos paraban cualquier discusión y la mandaban a su cuarto. Ella estaba muy equivocada cuando iniciaba su argumento con la palabra “pero.” Al utilizar esta palabra nunca conseguía lo que quería sino solo un sentimiento de desilusión.

Para Sinema, lo mismo sucede en el mundo de los adultos, cuando en una coalición, “Los Republicanos por un medio ambiente responsable” hacen una propuesta que enfurece a "Los verdes por un planeta verde” y estos responden “PERO, no podemos hacer esto!” En ese momento la pelea comienza, cruzándose acusaciones de estar aliados con las compañías petroleras o de solo querer vivir en la cresta de los árboles. Por supuesto la idea de Los Republicanos pudo haber sido horrible y estúpida, causando la total destrucción del ecosistema de todo un país o también pudo ser brillante e innovadora, salvadora de 6 millones de árboles. Esto es algo que gracias al poder destructor que tiene la palabra "pero" jamás lo sabremos. En ese momento, la palabra que necesitaba la coalición era "Y".

Cuando usamos la palabra “Y” en vez de la palabra “pero”, estamos cambiando la forma en que nuestro cerebro piensa sobre nosotros y sobre las personas con las que trabajamos. En lugar de usar una palabra que signifique “No, esto no es correcto.” Estamos usando una palabra que signifique “OK, pongamos esta idea con tal otra y miremos cómo podemos organizar esto". Al abandonar nuestra forma de pensar en “blanco y negro” o “correcto y equivocado,” estamos abriendo espacios para la creatividad de ideas y soluciones. Por lo tanto, cuando usted está construyendo una coalición, inicie la discusión con la regla de usar la palabra “y” y prohibir la palabra “pero,” esto le permitirá al grupo abandonar la filosofía que enfatiza la dicotomía entre el blanco y negro e introduce el nuevo concepto de producir ideas múltiples que puedan coexistir y de hecho complementarse cuando se trabaja por un objetivo en común.

La palabra “Y” no solo salva la piel de los miembros de la coalición, sino que también le obliga al grupo en conjunto a pensar en forma creativa y a expandir sus alternativas. En nuestro ejemplo anterior, la palabra “Y” conecta las ideas de los Republicanos con las preocupaciones de los Verdes, disminuye las tensiones en el salón, reconstruye las relaciones entre los dos grupos, y ayuda a que los miembros de la coalición se muevan juntos para buscar soluciones. El uso de la palabra “Y” valida los puntos de vista de otras personas en la coalición y los junta para conseguir un mejor resultado que satisfaga las necesidades de cada uno de sus integrantes. En conclusión, la palabra “Y” es una buena herramienta para construir coaliciones. Es usada para complementar, para agregar valor, para suplementar las opiniones o las ideas que otras personas presentan.

También trate de buscar primero acuerdos en las cosas más sencillas. Esto puede parecer un poco contra intuitivo en los negocios, donde se piensa que se deben resolver los asuntos más álgidos primero, pero en el proceso de formación de coaliciones, empezar por lo fácil es una de las claves para el éxito. Al encontrar acuerdo en las pequeñas cosas, usted construye confianza y crea la sensación de unidad. Así en el momento que usted llegue a los puntos difíciles, ya va a tener bastante invertido y ganado en el resultado de la reunión y va a querer que la misma finalice positivamente. Si por el contrario empieza por los asuntos complejos, va a ser más complicado llegar a cualquier acuerdo.

Siempre debemos buscar respuestas que no sean obvias. En vez de forzarnos a situaciones de decidir entre esto o aquello, con lenguaje que causa malestar a una de las partes de la posible coalición, hay que buscar soluciones que permitan a todos obtener lo que realmente quieren. Ser creativo con el lenguaje ayuda bastante. Utilice hasta donde sea posible un idioma neutro, que no atraiga o repele a ninguna de las partes y que permita ver los puntos de desacuerdo desde una óptica diferente.

De la misma forma que hay huecos y otros reductores de velocidad en las carreteras que disminuyen la celeridad del tráfico, también existen obstáculos en la formación de alianzas. Aparecen cuando menos se los esperan, crean sentimientos de intranquilidad y pueden amenazar los progresos en la formación de la coalición, si se toman con ligereza. El trabajo como constructor de coaliciones requiere: (1) identificar donde pueden estar estos obstáculos. (2) Si su coalición va hacia uno de ellos, disminuir la velocidad. (3) Usar el concepto de “Y” para desviar la discusión de su grupo hacia una actividad productiva. La experiencia enseña que, por lo general, los obstáculos son fáciles de identificar y solucionar. Se deben analizar con calma y tomar pequeños descansos, para respirar profundamente. De ser necesario, pedirle ayuda a otras personas para pensar en soluciones creativas. Recuerde que sin importar lo buena que sea su coalición o lo noble que sea su causa, siempre van a surgir trabas en el camino. En lugar de desesperarse cuando ellas aparezcan, utilícelas como una oportunidad para practicar sus habilidades como constructor de coaliciones.

11. Mantenga su coalición unida

Una de las mejores formas de mantener a todas las personas juntas, es dándoles responsabilidad sobre algo. Asignar tareas desde un comienzo de la coalición es importante por tres razones. (1) Los integrantes de la alianza que comparten una obligación también participan del sentimiento de responsabilidad hacia la tarea asignada. La idea es que todas las personas encargadas de una misión deben responder por el resto, y todos deben ser consientes del compromiso. (2) El otorgar responsabilidades crea un estándar que todos deben obedecer .Permite que cada persona responda por la calidad del trabajo que hace, ya que todos lo acordaron así desde el principio. (3) Es una forma de medir las actividades, que a la larga reduce los enfrentamientos. Sinema aconseja distribuir responsabilidades desde el inicio de la coalición cuando todos sus integrantes están entusiasmados de trabajar en ella y evitar de esta forma que el grupo se disuelva.

Para decidir los fundamentos centrales que deben regir una coalición, se puede usar el sabio principio de los "Quakers" para llegar a decisiones de consenso. Todas las personas en el grupo tienen los mismos derechos y posibilidades para proponer los principios que los van a regir. Salvo que todos los participantes votaran a favor de un principio, el mismo no era adoptado por el grupo. Si alguien votaba de forma negativa, esta persona tenía la responsabilidad de proponer una solución o una alternativa que todo el mundo pudiera apoyar.

Conclusiones

La congresista Sinema recomienda que los políticos deben olvidarse de las pequeñeces, de las mezquindades, y de las estrategias solapadas, para enfocarse en desarrollar novedosas formas de hacer política. Ellos deben generar espacios abiertos a nuevas y genuinas ideas, al igual que cerrar las posibilidades para que surjan ataques calumniosos e insinuaciones desagradables. Este no es un objetivo fácil de alcanzar, por lo que se le debe dedicar bastante esfuerzo para lograrlo.

Como humanos nos gusta trabajar en grupos. El ejecutar una acción de forma colectiva nos hace potencialmente más poderosos y productivos, por lo que es importante mantener coaliciones que nos ayuden a alcanzar nuestras metas. Algunas veces estas alianzas se pueden convertir en aburridas o hasta inservibles debido a las tensiones internas. Sin embargo, cuando logramos crear coaliciones que tengan diversidad, propósitos claros y un buen liderazgo muchas cosas importantes se pueden lograr con ellas.

Sinema también llama a abandonar las políticas de identidades que nos han definido en el pasado. Para ella, ahora hay que reconocer que estamos en este mundo juntos y que las acciones que benefician o perjudican a un grupo realmente tienen repercusiones positivas o negativas en toda la sociedad. Parte del trabajo del discurso de nuestros líderes es ampliar la definición de lo que somos, liberarnos de las definiciones de identidad que nos limitan y darnos permiso de crear posibilidades para hacer un gran trabajo político.

Cambiar la forma de pensar y hablar con otros integrantes de una coalición puede crear excelentes oportunidades para la acción colectiva. Cuando abandonamos nuestro apego por lograr unos resultados específicos, y en cambio nos enfocamos en nuestros valores, nos damos permiso de pensar creativamente sobre la formulación de soluciones para los muchos problemas que nos aquejan. Y cuando nos abrimos a la posibilidad de nuevas ideas y soluciones, podemos lograr mucho más de lo que se obtiene actuando de forma sesgada.

En definitiva, no hay nada más poderoso que una coalición de personas que se juntan por voluntad propia, con la determinación se solucionar un problema, con lealtad hacia el resto del grupo, con respeto a la verdad, y con la creencia en la efectividad del poder colectivo.

Cuatro avisos publicitarios de Kyrsten Sinema que reflejan su modelo de liderazgo político basado en coaliciones

Esta cuña publicitaria de Kyrsten Sinema en español está dirigida a la comunidad latina y a la población de la tercera edad de Arizona. Ambos grupos interesados en frenar el aumento de los costos del seguro médico y las trabas que ponen las compañías cuando los pacientes tienen condiciones de salud preexistentes al momento de afiliación.

En este spot biográfico, Kyrsten Sinema narra su historia personal. De niña su padre perdió el empleo y su familia paso de ser clase media a vivir por tres años en extrema pobreza. El mensaje subraya el efecto que esta experiencia tuvo en su formación como persona y líder política.

En este spot Kyrsten Sinema enfatiza sus credenciales políticas para formar coaliciones con diferentes grupos y encontrar soluciones a los problemas que aquejan a los votantes de Arizona.

En este aviso la candidata le manda un mensaje de empatía a los votantes relacionando su historia personal con las necesidades y temores que muchos de ellos tienen. Ella habla que va a trabajar por la educación, por mantenerles el seguro medico (Obamacare) y para que tengan un lugar donde vivir. Las imágenes de las personas que la acompañan representan los diferentes grupos de votantes a los que ella quiere llegar con su mensaje.

Este artículo fue escrito por Mauricio Florez Morris, Ph.D. El autor ha sido profesor en las facultades de Ciencia Política y Sociología en University of Maryland, George Washington University, Georgetown University, y North Virginia Community College en los Estados Unidos. En la Universidad del Rosario y la Universidad Javeriana en Colombia, al igual que en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad del Salvador en la Argentina.


Su actual interés académico se centra en temas relacionados con los estudios de opinión pública, campañas electorales, marketing, liderazgo y psicología política. Es miembro de la American Association of Political Consultants (AAPC), la American Political Science Association (APSA) y la American Sociological Association (ASA), al igual que de la Asociación Colombiana de Consultores Políticos (ACOPOL). Ha trabajado en campañas electorales para organizaciones afiliadas al Partido Demócrata en los Estados Unidos.


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