• Mauricio Florez Morris, Ph.D.

"Benjamín Netanyahu en Guerra". Futuro de las relaciones de Israel con los Estados Unidos.


Uno de los principales retos internacionales que la administración Trump va a enfrentar en sus primeros días, se relaciona con los cambios anunciados en la política exterior de los Estados Unidos hacia el medio oriente. Ya durante la campaña, Trump hizo eco de las críticas que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, presentó contra el tratado firmado entre Irán y los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania (P5+1) para congelar por algunos años el programa de desarrollo nuclear iraní. Luego, como candidato electo, Trump fue testigo de uno de los últimos actos de animosidad que la administración Demócrata tuvo con Netanyahu, cuando en el mismo Consejo de Seguridad, los Estados Unidos se abstuvieron de vetar la resolución 2334 que condenaba la construcción de nuevos asentamientos judíos. Casi de forma simultánea, Trump anunció el nombramiento de David M. Friedman como su embajador en Israel. Este nuevo funcionario, es un abogado experto en bancarrotas, sin experiencia en diplomacia, pero con importantes amigos en la derecha política de ese país. En pasadas declaraciones Friedman ha apoyado la construcción de nuevos asentamientos judíos, la anexión de territorio palestino y hasta el cambio de sede de la embajada americana de Tel Aviv a Jerusalén.

Detrás de estas y otras declaraciones de la nueva administración Republicana, no es difícil ver la gran influencia que Netanyahu ha ganado en Washington. En este contexto, el documental "Netanyahu at War" (Netanyahu en Guerra) (2016, 120 minutos), adquiere especial relevancia al ofrecer un perfil actualizado del dirigente israelí donde se resaltan los principales factores que influyeron en su temprana formación política y que lo llevaron a ser electo en cuatro ocasiones como primer ministro de Israel. La narrativa apoyada en cientos de imágenes de archivo y decenas de testimonios de asesores cercanos a ambos gobiernos, también nos ofrece una clara explicación del alto grado de aversión y desconfianza que existe entre Netanyahu y un gran número de líderes Demócratas incluidos, Bill Clinton y Barack Obama. El filme muestra errores diplomáticos cometidos por las partes y brinda algunos datos concretos que nos permiten proyectar lo que puede ser la futura relación entre las administraciones Trump y Netanyahu.

Tráiler del Documental

La temprana formación política de Netanyahu

Algunas teorías de liderazgo político señalan la importancia que tienen los primeros años de vida en la formación ideológica de las personas. Estas encajan perfectamente en el caso de Benjamín Netanyahu quien nació el 21 de octubre de 1949 y a la edad de 7 años emigró con su familia de Israel a los Estados Unidos, debido a que su padre, el historiador Benzion Netanyahu, no logró asegurar un contrato de profesor en la Universidad Hebrea por su visión política de derecha.

De acuerdo con Aaron David Miller (funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos) Benzion le inculcó a sus tres hijos que el mundo estaba caracterizado por un eterno antisemitismo y que dependía solo de los judíos su supervivencia. Ellos vieron cómo las profecías de su padre se cumplieron cuando en 1967, los ejércitos de Egipto, Jordania y Siria unieron a más de un cuarto de millón de soldados para destruir a Israel. Dore Gold, asesor de Netanyahu, nos comenta que la guerra del 67, en la que las tropas israelitas lograron una sorpresiva victoria, ayudó a cristalizar las opiniones políticas de su jefe. A partir de este episodio, el líder israelí siempre pensó que su país debe estar alerta, con el mejor servicio de inteligencia posible y dispuesto a responder rápido cualquier amenaza. Según nos cuenta el filme, durante esta guerra, Netanyahu estaba en su último año de bachillerato y decidió faltar a su graduación para ir a colaborar en Israel.

La participación de Benjamín (a quien sus allegados le dicen "bibi") y la de sus hermanos en diferentes guerras también marcó un momento definitivo con la muerte de su hermano mayor Yonatan quien ingresó al grupo de héroes míticos de la independencia de Israel y cuyos escritos fueron publicados alcanzando en su país la misma popularidad e importancia que el Diario de Ana Frank. El mismo Benjamín Netanyahu, como teniente de la unidad élite del ejército israelí, Sayeret Matkal, pese a haber vivido muchos años en los Estados Unidos, ratificó sus credenciales judías al participar y ser herido en una operación de rescate de rehenes en un avión de la compañía Sabena.

Atípico ingreso de Netanyahu a la política

Su experiencia militar, su trabajo como consultor de negocios y su amplio conocimiento de la cultura norteamericana ayudaron a que Netanyahu empezara a aparecer en los medios de comunicación americanos como un experto en temas económicos y de seguridad nacional. Para mimetizarse más con los comentaristas locales, decidió americanizar su nombre llamándose ¨Ben Nitay.¨ El Documental muestra al joven egresado de MIT, contando por televisión que ya a sus 28 años había tenido que defender a su país en dos guerras. El presentaba una visión maniquea de las batallas que se libraban entre "buenos y malos" y donde Israel debía mantener sus propias garantías militares para poder sobrevivir.

A principios de los años 80s, Netanyahu se convierte en el vocero de la Embajada de Israel en Washington, y a los 34 años fue nombrado Embajador ante la ONU. Durante todo este tiempo, él era casi una figura desconocida en la política electoral de su país, mientras que ya había alcanzado el estatus de celebridad entre la rica comunidad judía en los Estados Unidos. En 1988, Netanyahu renuncia a su puesto diplomático y viaja a Israel para construir su propia base política dentro del partido de centro-derecha Likud, fundado por Menájem Beguín en 1973.

Clinton y el acuerdo de Oslo: el episodio de los tres besos

Los primeros años de vida pública de Netanyahu en Israel fueron difíciles. Mientras él abogaba por una política de mano dura contra los árabes, el gobierno, liderado por Yitzhak Rabin, héroe de la guerra del 67, entablaba negociaciones con el líder Palestino, Yasser Arafat, en lo que luego fue conocido como el Acuerdo de Oslo. La firma de este tratado fue hecha en la Casa Blanca en Washington, D.C., como reconocimiento de las partes por la gestión de facilitación realizada por la administración Clinton.

En este punto, el documental nos cuenta algunas anécdotas de hechos ocurridos el día de la firma del acuerdo. Por ejemplo, Clinton tuvo que trabajar bastante para convencer a Rabin que le diera la mano a Arafat. Después de mucho esfuerzo, Rabin aceptó, pero como contrapartida le solicitó a Clinton garantías de que Arafat no le diera los tres besos con los que el líder Palestino acostumbraba a saludar a otros dignatarios. Para tener la certeza absoluta de que esto no sucediera, Clinton estuvo practicando con sus asesores diferentes movimientos de bloqueo usados en basquetbol y que él podía hacer para cubrir a Rabin en caso que Arafat lo quisiera besar. La foto arriba muestra el momento exacto en que Clinton estaba preparado para intervenir durante el saludo de los dos dignatarios. Nótese que la mirada del Presidente Americano esta todo el tiempo puesta en Arafat.

Mientras el proceso de paz seguía su curso, Netanyahu organizaba una coalición entre la derecha ultra religiosa y conservadores preocupados por asuntos de seguridad. Sandy Berger (ex-Consejero de Seguridad Nacional de Clinton) comenta que "la gente de derecha en Israel no estaba feliz con el proceso de Oslo y que reconocer a una organización terrorista como la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) fue un trago muy amargo." El documental muestra a Netanyahu liderando marchas contra el tratado de Oslo e incentivando a la población a actuar en contra del mismo. Entre los participantes a estas manifestaciones, se destaca la presencia de muchos agitadores de extrema derecha quienes arengaban violentamente contra Rabin mientras repartían publicidad con fotos del Primer Ministro con uniforme nazi y con el keffiyeh (pañuelo tradicional de medio oriente para envolver la cabeza). Notando el alto nivel de violencia verbal, varios de los asesores de Netanyahu le aconsejaron censurar públicamente estas expresiones contra Rabin, pero él hizo caso omiso a esta recomendación.

El Asesinato de Rabin

Rabin respondió a los enemigos del acuerdo de Oslo con una manifestación que convocó a más de 100 mil personas, incluidas muchas celebridades de la cultura judía. Lamentablemente, a la salida de este evento, Yigal Amir, uno de los extremistas de derecha lo asesinó con tres tiros por la espalda. La viuda de Rabin acusó públicamente a Netanyahu de haber incentivado este crimen al no haber censurado la propaganda de odio que se repartía en sus eventos políticos.

Este vídeo muestra al ex-Embajador de los Estados Unidos, Martin Indyk, quien un día antes del entierro de Rabin habló con Netanyahu y recuerda que este le dijo: "Mire esto, él (Rabin) es ahora un héroe, pero si él no hubiera sido asesinado, yo le hubiera ganado en las elecciones, y él hubiera pasado a la historia como un político fracasado." Por los diferentes eventos ocurridos, la administración Clinton se dio cuenta que Netanyahu iba a ser un obstáculo para la implementación del acuerdo de Oslo y decidió apoyar a Shimon Peres en las siguientes elecciones, en las que Peres competía contra Netanyahu. Una semana después del asesinato de Rabin las encuestas mostraban que Peres le llevaba una ventaja de 31 puntos a Netanyahu, sin embargo, esta diferencia se empezó a diluir gracias a una campaña de atentados con explosivos del grupo Hamas, quienes a punta de bombas lograron cambiar la opinión pública favorable al acuerdo. El filme muestra como la frase "esta paz nos está matando" fue el mensaje que al final se impuso en las elecciones, y cómo Netanyahu resulto ganador por una diferencia menor al 1% de los votos.

Mala relación entre Bill Clinton y Netanyahu

La relación entre los dos líderes nunca fue buena. En parte por los apoyos políticos que la administración Clinton había dado a opositores de Netanyahu durante las elecciones y también a que se sabía que el Primer Ministro israelí iba a hacer lo posible por frenar cualquier avance en la implementación de los acuerdos de Oslo.

Una forma como Netanyahu mostraba el desprecio por Clinton, era usando las conferencias de prensa conjuntas para darle públicamente una clase básica sobre la política del medio oriente. Algunos asesores entrevistados en este vídeo, cuentan que en privado la dinámica se revertía y que el que gritaba era Clinton, en parte por la lentitud con que Netanyahu avanzaba en temas de paz. En este momento una figura clave para lidiar con Israel fue el asesor de Clinton, Rahm Emanuel. Él, también judío, vio de primera mano todos los trucos que Netanyahu uso para frenar la implementación del acuerdo de Oslo y luego como Jefe de Gabinete de Barack Obama, se convirtió en una voz importante en guiar la relación del nuevo presidente Demócrata con Israel. Actualmente Rahn Emanuel es el alcalde de Chicago, forma parte de la vanguardia de líderes Demócratas que ejercen una activa oposición a la presidencia de Donald Trump. Como consecuencia de ello, también es uno de los blancos favoritos de la propaganda política Republicana.

El pulso entre Clinton y Netanyahu finalmente fue ganado por el primero, quien logró que el Primer Ministro israelí cediera en algunos puntos como el retiro de tropas de la ciudad de Hebron y la firma de un nuevo documento para implementar lo acordado en Oslo. Estas concesiones le quitaron apoyo a Netanyahu en sectores de la derecha y como consecuencia de esto, perdió las siguientes elecciones contra Ehun Barak del partido laborista por un margen de 57% contra 43%, en 1999.

La puja por entrar de último

En este punto, el documental muestra diferentes apartes de la negociación que Bill Clinton patrocinaba entre el nuevo Primer Ministro de Israel Ehun Barak y el líder Palestino Yasser Arafat en Camp David. Algunas escenas describen situaciones cómicas de este episodio. Por ejemplo, cuando ambos jefes de estado tratan al tiempo de enviar una imagen simbólica a sus pueblos y frente a las cámaras de televisión se empujan para entrar de último al sitio de reunión. Clinton, quien ya había entrado al recinto debe devolverse y abrir una segunda puerta para ampliar el ingreso y que los dos líderes pudieran entrar al mismo tiempo. El vídeo también presenta cómo este diálogo de paz se efectúa mientras que en Palestina se desarrolla el movimiento de protesta llamado Antifada. Elliot Abrams (ex-Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos) comenta que: "frente a estas manifestaciones palestinas, la conclusión de la derecha israelita fue que Antifada es lo que se logra con debilidad y que la visión de no tener un socio para la paz, se diseminó en todo Israel." Políticos de la derecha israelita también utilizan esta ocasión para revindicar la imagen de Netanyahu y decir que estas negociaciones fallidas donde no participó su líder, prueban que Netanyahu no era el factor que impedía lograr un acuerdo de paz.

Desencuentros entre Barack Obama y Netanyahu

El documental escasamente menciona el ataque de las torres gemelas en NY y salta al 2008 con el resurgir político de Netanyahu. David Remnick, editor de la revista New Yorker, explica cómo los eventos de los últimos años han cambiado la cultura política de Israel, moviendo el espectro ideológico hacia la derecha. Casi simultáneamente con el regreso de Netanyahu al poder, llega Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos. En uno de los más reveladores momentos del filme, se muestra cómo desde un principio el jefe de estado israelí desconfiaba de Obama. Por ejemplo, Marvin Kalb, autor del libro ¨The Road to War¨ narra que: "yo fui a la cafetería del Hotel King David donde encontré a Netanyahu leyendo la prensa en una esquina del local y él se preguntaba ¿Quién es este tipo Obama? Y él repetía que el nombre medio de Obama era Husseim y que su padre era musulmán, y cuestionaba ¿Qué tipo de objetividad esta persona puede tener con Israel? El filme explica cómo estas dudas se acrecentaron en Netanyahu cuando, en el discurso inaugural de la presidencia, Obama se dirigió a los musulmanes y les prometió buscar un nuevo camino basado en mutuo intereses y respeto. Fuera de esto, otros gestos diplomáticos de Obama tampoco agradaron a la derecha israelí, entre ellos, el hacer la primera llamada como jefe de estado a Mahmoud Abbas, el Presidente Palestino que había sucedido a Arafat y otorgar la primera entrevista por televisión a un canal árabe, en la que recordó que parte de su familia era musulmana, que había vivido en países donde prevalecía esta religión y que estaba comprometido con el bienestar del mundo musulmán.

Esta posición de Obama es explicada por varios expertos que recuerdan cómo el presidente fue electo con el 70% de los votos judíos y cómo él tenía la imagen de esta comunidad formada por líderes con ideas liberales y progresistas con los que se podía llegar a acuerdos discutiendo de forma racional. La visión de Netanyahu era bastante diferente, el filme nos dice que justamente las cualidades que Obama admiraba de la tradición judía eran exactamente las que Netanyahu temía. El Presidente norteamericano pensaba que la cultura judía tiene como pilar fundamental el de trabajar por un mundo mejor para todos, mientras que Netanyahu consideraba que este tipo de idealismos eran muy peligrosos en el medio oriente. Ari Shavit explica que los dos líderes tenían dos visiones diferentes del judaísmo. La de Obama era una visión universalista, liberal y progresista, mientras que la del Primer Ministro era pesimista y veía a Israel como una fortaleza rodeada por enemigos.

Los últimos 50 minutos del filme se dedican a mostrar diferentes episodios donde los dos líderes chocaron. Entre estos se destaca una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca donde se ve al presidente Obama furioso por las explicaciones que públicamente le está dando su colega israelí (ver foto abajo). La película también muestra las caras de sorpresa, consternación y preocupación de los asesores del presidente.

En otra ocasión, el Presidente estadounidense decidió visitar varios países del medio oriente, omitiendo una corta parada de cortesía en Tel Aviv. El efecto de este gesto diplomático fue generar mayores inseguridades en la élite dirigente israelí. Adicionalmente, las encuestas de opinión pública en ese país mostraron que solo el 6% de la población pensaba que Obama estaba a favor de ellos. El documental presenta a David Axelrod, uno de los asesores políticos judíos de Obama, quien narra que un día entró a la oficina del Presidente y lo encontró mirando de forma contemplativa. Cuando le pregunto en qué pensaba, Obama le contestó que él creía ser lo más cercano a un judío que haya ocupado la presidencia norteamericana, que se sentía muy cerca a esa comunidad y que le dolía que lo caracterizaran como alguien hostil a la misma.

Gobierno israelí califica a Obama de iluso

Otro elemento que generó confrontación entre los dos líderes fue el apoyo que los Estados Unidos le dio a los movimientos pro-democráticos durante la primavera árabe. Por ejemplo, mirando el caso de Egipto donde Obama ejerció gran presión para la salida de su aliado Hosni Mubarak del gobierno, muchos colaboradores de Netanyahu calificaron este acto de traición y de estupidez de parte del presidente, pues ellos sabían que Egipto iba a caer en manos de facciones extremistas de la Hermandad Musulmana. Por ejemplo, Dan Meridor, el Vice-Primer Ministro de Israel dice en el documental, con tono de burla, que posiblemente Obama esperaba que surgiera de estos movimientos un nuevo Thomas Jefferson (intelectual y prócer de la independencia americana) nacido en el Nilo y capaz de construir una nueva república. Desde la perspectiva de Netanyahu y sus asesores, esta es una expectativa surrealista para alguien que conozca algo de política del medio oriente.

Obama frena bombardeo israelí a Irán e intromisión de Netanyahu en la campaña norteamericana del 2012

Posiblemente el momento más crítico de la relación Obama-Netanyahu ocurrió cuando el Primer Ministro decidió atacar las instalaciones nucleares en Irán. El documental narra cómo los comandantes militares israelíes, quienes ya tenían todo preparado para lanzar un bombardeo, se pusieron nerviosos por un posible contraataque árabe y le pidieron a Netanyahu hablar con Obama para asegurar su respaldo militar en caso de una escalada del conflicto. El vídeo relata que en el momento en que Obama negó este apoyo a Israel, la reacción de Netanyahu fue involucrase en la campaña presidencial del 2012 y brindarle toda la ayuda posible al candidato Republicano Mitt Romney. Como ilustración, se muestra una cuña publicitaria emitida en la Florida y pagada por grupos conservadores judíos donde Netanyahu aparece apoyando al candidato Republicano. El día de la elección, el líder judío, fue una de las últimas personas en aceptar la victoria de Obama.

Durante la segunda Administración de Obama, varios asesores concluyeron que con Netanyahu en el poder no se podía negociar un tratado entre Israel y Palestina, y una parte importante de la iniciativa en el Medio Oriente se centró en adelantar negociaciones secretas con Irán para el congelamiento de su programa nuclear. Las mismas fueron rápidamente descubiertas por el servicio de inteligencia de Israel, el cual venia monitoreando a los dos emisarios de Obama, William Burns y Jake Sullivan cuando se reunían con sus contrapartes iraníes en Omán. Esto generó una fuerte protesta de Netanyahu, quien aprovechando una visita que el Secretario de Estado, John Kerry, hizo a Tel Aviv, calificó la conducta del gobierno americano como injustificada, ridícula e inmoral. Netanyahu pensaba que Obama se estaba rindiendo frente a los iraníes mientras que el presidente de los Estados Unidos creía que podía lograr más por la vía diplomática que con la fuerza militar.

El último acto de confrontación entre los dos líderes que registra el documental fue el discurso del Netanyahu en el Congreso Norteamericano, en el cual les pide a los legisladores bloquear el tratado que Obama había logrado con Irán. El discurso del Primer Ministro israelí tuvo 26 ovaciones de parte de los legisladores Republicanos, pero al final, sin el apoyo Demócrata, ellos no pudieron frenar esta negociación.

Conclusión

El documental es valioso para entender la evolución política de la región, conocer de cerca el desarrollo del liderazgo político de Benjamín Netanyahu y explorar las causas y dinámicas de conflicto que el líder judío tiene con Obama, las cuales se incubaron en un contexto de "amistad y cooperación" entre ambas naciones. La participación de numerosos personajes de varias administraciones, la basta documentación y el excelente apoyo visual hacen que el filme sea muy informativo y agradable de ver. Sin embargo, una crítica que se le puede hacer a la película, es que mientras enfatiza la intromisión que el gobierno de Netanyahu tiene en la política americana, olvida mencionar muchos de los esfuerzos que personas cercanas a Obama hicieron a favor de los partidos de oposición a Netanyahu en Israel. Por ejemplo, el vídeo podría haber mostrado la participación de varios asesores políticos Demócratas en lo que es conocido como el grupo "OneVoice" durante las elecciones israelíes del 2015.

En un futuro muy cercano, se puede pensar que si la administración Trump, cumple con algunas de las promesas de la campaña y adopta la visión política de Netanyahu, corre el riesgo de perder aun mayor influencia en el mundo musulmán, en momentos en los que Rusia, gracias a su participación en Siria, está siendo vista como un socio más comprometido con sus amigos de la región. Adicionalmente, la cercanía de Trump con sus aliados judíos conservadores en los Estados Unidos es un elemento que va a tener repercusiones dentro del gobierno en Tel Aviv, especialmente entre los grupos que son más proclives a soluciones militares. A partir del 20 de enero con la nueva administración en Washington, algunos de estas situaciones se empezarán a aclarar.

Apartes de discurso de Donald Trump sobre el Medio Oriente (5:14 minutos)

Esta reseña fue escrita por Mauricio Florez Morris, Ph.D. Profesor de la Especialización en Opinión Pública y Mercadeo Político de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. (Foto frente al Palacio de la Moneda, Santiago de Chile, 2016).

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