• Mauricio Florez Morris, Ph.D.

Paul Ryan, uno de los líderes con mayor influencia en los Estados Unidos. La reconstrucción de un l


Paul Ryan, compañero de la fórmula presidencial Republicana de Mitt Romney en el 2012, actual Presidente de la Cámara de Representantes (Speaker of the House) y tercer hombre en la linea de mando de los Estados Unidos, después del presidente y el vice presidente, nos ofrece en su autobiografía, "The Way Forward. Renewing the American Idea" (2014) (El camino hacia adelante. Renovando la Idea Americana), un recuento de su proceso de aprendizaje político que lo llevo a su actual posición de liderazgo en su partido y en la nación.

Desde joven, la visión política de Paul Ryan ha estado influenciada por sus experiencias en dos ciudades. Una de ellas Janesville, Wisconsin (ver foto abajo), donde varias generaciones atrás, sus antepasados Irlandeses Católicos llegaron para construir el sueño americano y donde la comunidad es un elemento central para promover valores de responsabilidad personal y de mutua colaboración en tiempos de necesidad. Ryan recuerda cómo familiares, amigos y vecinos acudieron en apoyo de su familia cuando esta enfrentó una crisis como la temprana muerte de su padre, y luego cómo su madre, se convirtió en apoyo cuando otros miembros de su comunidad vivieron similares percances.

Él recuerda cómo sus vecinos se preocupaban por la salud y educación de los niños del barrio, porque les interesaba saber en qué tipo de personas se iban a convertir cuando fueran adultos. También rememora la forma como en la misma cuadra podían vivir en completa armonía obreros de fábricas y profesionales con ingresos muchísimos más altos, aun en momentos de crisis económica, como cuando la ensambladora de autos de la General Motors, principal fuente de trabajo de la ciudad, cerró sus instalaciones. Aunque Ryan reconoce que muchas de sus memorias sobre Janesville se asemejan a la famosa serie de televisión ¨Leave it to beaver," donde la positiva representación del pasado raya con la ficción, para el autor esta ciudad aún posee un tejido social muy profundo caracterizado por la solidaridad entre todos los miembros de la comunidad.

La segunda ciudad que marcó su visión política es Detroit, Michigan, una urbe que comenzó a visitar de niño, en los viajes de vacaciones de la familia, muchas veces acompañando a su padre a convenciones de numismática, y donde pudo ver el proceso de decadencia de esta localidad. Para Ryan el deterioro de Detroit involucra una historia de 60 años que muestra cómo una ciudad que era la envidia del mundo, poco a poco fue perdiendo su encanto debido a malas políticas económicas caracterizadas por ciclos de incremento en los gastos públicos, adquisiciones de préstamos y aumentos de impuestos. Detroit, según Ryan, nos muestra una historia que vale la pena entender, porque es una alerta de lo que puede suceder si no hay una reforma institucional a nivel nacional. Esta ciudad ejemplifica lo que pasa cuando los políticos se dedican a pedir prestado y a aumentar los presupuestos en lugar de tomar decisiones difíciles que impliquen frenar los gastos del gobierno. Con impuestos cada vez más altos y servicios públicos cada vez más malos, el sector pudiente de la sociedad huyó de la ciudad, generando un mayor déficit fiscal en sus arcas. Entre las innumerables cifras que apoyan la visión de Ryan, se resalta, por ejemplo, que mientras en los años 2001 y 2012, casi 2000 soldados norteamericanos murieron en Afganistán, durante el mismo periodo, casi 4000 personas fueron asesinadas en Detroit.

Otras cifras que también ilustran este mal gobierno son el tener un 40% de calles sin iluminación, 78.000 estructuras inhabitadas, 66.000 lotes abandonados, un desempleo que llegó al 24.9% y un 60% de niños viviendo en la pobreza. Para Ryan estos y muchos otros problemas urbanos se presentan cuando el gobierno crece mucho, gasta más de la cuenta y se olvida de ejercer sus funciones básicas. El problema no se origina en los residentes de la ciudad o en su potencialidad para contribuir a bienes comunes, sino en las malas políticas públicas y en los malos líderes, personas incapaces de tomar decisiones difíciles y resolver problemas.

Ryan divide la sociedad en dos tipos de personas, aquellos que aportan más a la ciudad o a la nación de lo que reciben de ella y los que le sacan más al sistema de lo que aportan. El fracaso de Detroit se originó cuando el número de personas que le aportaban a la ciudad empezó a decaer mientras que por razones políticas el número de personas que se beneficiaban de sus servicios sociales continúo creciendo. Desde su postura conservadora, Ryan defiende la ayuda del estado para la población infantil y las personas de la tercera edad, pero cuestiona el tipo de ayuda social permanente a personas en edad laboral que no aportan de su parte para salir de la pobreza.

Con la muerte de su padre quien era alcohólico, la madre de Ryan estudió diseño de interiores en la universidad y creó su propio negocio. Como parte de su educación, ella se suscribió al Wall Street Journal, diario que tuvo una enorme influencia en la decisión de Ryan de estudiar economía en el campus de la Universidad de Miami en Ohio en 1988.

Sus primeros años de estudios universitarios transcurrieron con las típicas actividades académicas y la asistencia a fiestas de su fraternidad, donde se bebía más de la cuenta. En una de sus anécdotas de la época, Ryan recuerda las guerras de fuegos artificiales (fire rockets) que hacían contra otras organizaciones de estudiantes, y cómo en una de ellas, uno de los proyectiles lanzados por su grupo, ingresó por una ventana del edificio de la otra fraternidad, generando un gran grito de victoria entre sus amigos. Lamentablemente, la sensación de triunfo duro solo cinco segundos, porque el proyectil cayó en un closet donde se guardaban varios galones de querosene que se usaban para prender antorchas, esto produjo un incendio que consumió casi toda la edificación.

Ryan comenta que este tipo de actividades generó un sentimiento de culpa que hizo que él y otros miembros de su fraternidad, empezaran a ir los domingos a misa a la iglesia Católica. También recuerda la influencia positiva que sus familiares ejercieron y menciona por ejemplo el chiste del tío Don quien le preguntaba a los jóvenes de la familia, "¿Ustedes saben por qué Dios invento el Whisky? y después de algunos segundos se auto contestaba, "para prevenir que los irlandeses algún día dominen el mundo, y por el momento le está funcionando." Su interés en las clases y su cercanía con sus profesores, permitieron a Ryan establecer una amistad con el Dr. Richard Hart, quien empezó a prestarle publicaciones, entre ellas la revista "National Review," la cual le abrió aún más los ojos sobre la visión conservadora de la política y la importancia de pasar al menos un semestre en Washington, DC.

Con este fin, Ryan tomó un semestre de cursos en American University y como parte de los requisitos, empezó a trabajar como practicante dos veces a la semana para el Senador Republicano Bob Kasten. La pasantía del semestre en la primavera se extendió durante el verano, y ya de regreso a su universidad en Ohio recibió una llamada de Cesar Conda, el director de personal del senador, quien le ofreció un puesto permanente en el equipo de Kasten. Al principio Ryan no lo quería aceptar porque en sus planes estaba pasar un año esquiando y disfrutando de la naturaleza en Colorado, antes de aplicar a un postgrado en Economía en la Universidad de Chicago. La decisión final la tomó hablando con su madre quien le había inculcado el amor por la naturaleza y las actividades al aire libre, pero que en esta ocasión le dijo: "Si vas a Colorado, te vas a convertir en un vago del esquí. Un año se va a convertir en tres, tres se van a convertir en seis, y antes que te des cuenta vas a tener treinta años, y vas a perder esta posibilidad en tu vida. Llama a Cesar y acepta esta oferta."

Una vez de regreso en Washington, D.C. como su salario de joven economista no alcanzaba a cubrir sus gastos en esta ciudad, tuvo que trabajar los fines de semana como instructor en un gimnasio y durante la semana como mesero en el restaurante de comida mexicana "Tortilla Coast" (ver foto) que queda cerca a los edificios del Congreso. Allí "Pablito" como era cariñosamente llamado por los dueños del establecimiento, se especializó en venderle a los clientes desprevenidos la "Salsa del Atardecer" ("Sunset Sauce"), que consistía en una cucharada de queso derretido. Esto le agregaba dos dólares por porción a cada cuenta, lo que al final del turno repercutía en mejores propinas. Solo en situaciones cuando un líder político que él admiraba ingresaba al restaurante, "Pablito" como señal de deferencia, dejaba de engatusarlo para que pidiera esta salsa.

Durante las elecciones de 1992, Ryan realiza su primer trabajo de campaña para la reelección del senador Kasten en Wisconsin. Su labor consistió en reclutar y organizar voluntarios, planificar la distribución de literatura de la campaña y diseñar el cronograma de viajes en bus para el candidato. Pese a sus esfuerzos y debido en parte al efecto de la campaña Clinton en este año, el senador Kasten perdió su reelección y Ryan quedó sin empleo.

Otra vez en Washington, Ryan usa sus contactos en el Partido Republicano y su conocimiento en Economía para conseguir un puesto en el grupo de pensamiento (think tank) Empower America, organización comandada por los carismáticos líderes conservadores Jack Kemp (famoso por influir en las políticas económicas de la administración Reagan) y Bill Bennett (Ex-secretario de Educación y zar de las drogas de Reagan). Esta organización estaba diseñada para ser "un gobierno en la sombra" (shadow government) de la administración Clinton y para apoyar la nominación de Jack Kemp a la candidatura presidencial Republicana. Otras celebridades conservadoras en Washington como Jeane Kirkpatrick (ex-embajadora ante la ONU de Reagan) y Kevin Stach (futuro escritor de discursos para la Casa Blanca) formaban parte de tan prestigioso grupo. Empower America tenía tres pilares que sostenían su agenda de políticas públicas: (1) Bajar impuestos a los trabajadores para que pudieran conservar una mayor porción de sus salarios, (2) darles a los padres de familia más opciones de educación para sus hijos y (3) reformar los programas de asistencia social para que ayudaran realmente a la gente a salir de la pobreza. La visión del instituto era promover un conservadurismo más participativo e incluyente, que fomentara políticas de crecimiento económico donde las personas tuvieran más oportunidades. Pese al énfasis económico de Empower America, personas como Bennett consideraban que todos los recortes impositivos posibles no iban a tener ningún efecto si no estaban asociados con un cambio cultural. Para Ryan, su trabajo en este grupo de pensamiento es lo que realmente lo saca de estar a la deriva y le da un propósito a su vida. Por primera vez se siente realmente atraído por la política.

Su experiencia en estudios de políticas públicas y sus contactos con prominentes miembros del partido Republicano le sirvieron para que le ofrecieran a la edad de 27 años, participar en las elecciones de Diputado. Su primera reacción fue hablar con sus mentores de Empower America, y preguntarles si esta idea "sonaba a chiste". Ellos no solo la tomaron muy en serio, sino que lo impulsaron a aceptar la candidatura y le firmaron los primeros cheques con donaciones para su campaña. Reflexionando sobre este periodo, Ryan destaca el consejo que le dio el congresista Sam Brownbrack quien le dijo: "si entras en política, no olvides que lo haces para mejorar la vida de la gente, porque algunos días vas a llegar a tu casa después de que ocho personas te hayan dado malas noticias y te vas a preguntar por qué estás haciendo esto."

La primera campaña para la Cámara la inició con muy poco dinero, pero con todo el apoyo del clan Ryan. Su madre fue la primera persona que se inscribió en su movimiento y se dedicó a conseguir invitaciones para que su hijo fuera a hablar a todos los eventos posibles, desde desayunos de asociaciones hasta visitas a ferias. En la elección interna, Ryan veía que mientras sus posibles oponentes Republicanos estaban esperando ser cortejados por el partido para ingresar a la contienda, él ya estaba hablando con los líderes locales para asegurar su apoyo electoral. Toda su campaña giró alrededor del eslogan "El candidato que protege su salario." Ryan decidió hacer una candidatura creativa y conservadora sin ninguna vergüenza. Trabajando con el asesor Andy Speth, incorporó el uso de juguetes en sus presentaciones para afianzar el mensaje respecto al efecto negativo que tenía en la población el excesivo gasto público. Por ejemplo, usaba su juego "Lincoln Logs" para mostrar como las construcciones hechas por el gobierno podían llegar a costar 6 o 7 veces más que las que hace el sector privado. También usaba avioncitos plásticos Tonka para ilustrar lo que hablaba sobre la política aeroportuaria. Esta forma innovadora de comunicación política, le generó muchísimas más invitaciones para hablar en diferentes grupos.

Ya en la elección general contra el candidato Demócrata su trabajo de campaña empezó a tener problemas por un error estratégico del Comité Nacional Republicano, quien bajo la influencia de Newt Gingrich decidió usar el escándalo Clinton-Lewinsky para apoyar sus candidatos al congreso. El objetivo de esta estrategia era que los Republicanos ganaran 30 escaños en el parlamento, pero el resultado final fue que perdieron 5.

Ryan logro salvar su candidatura gracias a que se dio cuenta rápidamente del efecto negativo que tenía esta publicidad en su electorado y pudo convencer a los estrategas del Partido Republicano en Washington que le quitaran este "apoyo." Una de las más importantes lecciones de campaña que nos entrega Ryan en su libro es producto de este episodio: No puedes simplemente basar tu campaña atacando al oponente, tú también debes hacer campaña basada en propuestas positivas y concretas.

Al ser elegido a tan temprana edad al Congreso, uno de los primeros problemas que enfrentó fue que los guardias de seguridad pensaban que él era miembro de un grupo de trabajo de un congresista y no lo dejaban entrar a muchas reuniones hasta que él no mostraba su identificación. También fue repetitivo que la primera pregunta que le hacían sus colegas era sobre su edad. Sin embargo, en ese tiempo recibió muy buenos consejos, por ejemplo, su mamá le dijo: "Tú tienes dos oídos y una boca, utilízalos en esa proporción". Algo interesante que Ryan hizo en sus primeros meses como Representante fue invitar a almorzar a congresistas que admiraba, sin importar su filiación partidaria e ideológica, y pedirles consejos para ser un mejor legislador. La mejor sugerencia que Ryan recibió vino de Barney Frank, Demócrata de orientación liberal, electo por New Jersey. Frank le dijo: "Si quieres ser efectivo en el congreso, no seas un ´generalista´. No trates de abarcar todo. Especialízate en dos o tres temas. estúdialos, conócelos mejor que cualquier otro, y así puedes empezar a producir políticas públicas en estas áreas." Como consecuencia de esta conversación, Ryan se dedicó a trabajar en temas económicos y presupuestales.

La vida personal de Ryan también cambio con su nuevo puesto parlamentario. Desde cuando trabajaba en el staff Republicano y como mesero, ya le había llamado la atención la joven colaboradora, Janna Little, quien asistía al Senador Brownback, Demócrata por Oklahoma y estudiaba Derecho en las noches. Ahora como Representante, un amigo mutuo lo invitó a la fiesta de los 30 años de Janna. Un año después la pareja se casó.

A través de todo el libro se nota la decisiva influencia que la señora Ryan ha tenido en la carrera de su esposo. Por ejemplo, después de asistir a una reunión en la que él estaba explicándole sus proyectos a un grupo de votantes, ella le dijo: "Mira, a veces debes tomarte un respiro. La gente no viene necesariamente a estos eventos porque quieren escuchar lo que tú piensas. Ellos quieren que tu oigas lo que ellos tienen que decir. Debes escucharlos y realmente ponerle atención a las cosas que te están diciendo, especialmente si ellos no están de acuerdo contigo." Mejorar su capacidad de escuchar a otros, es una de las formas como Janna lo ha ayudado a ser mejor político.

Como Representante su visión conservadora, ha sido atacada no solo por políticos del Partido Demócrata, sino también por algunos líderes Republicanos acostumbrados a financiar sus proyectos con el aumento del gasto público. Frente a esto, él recuerda cómo su colega y amigo, congresista Jim Sensenbrenner un día le dijo: "Yo solo sé que, en el Congreso, nos toca hacer lo mejor en las circunstancias en que estemos e intentar mover los resultados a favor de los principios conservadores, pero para eso debes tener el coraje y la sabiduría de decir que si a algunas cosas. Debes tener la capacidad de recibir críticas, inclusive de tus amigos, y debes confiar en que los votantes van a entender que para gobernar se necesita negociar e intercambiar favores." Como congresista Ryan se unió al Comité Republicano de Estudios de la Cámara de Representantes ("House Republican Study Committee"), grupo creado en 1973 e integrado por legisladores conservadores con los objetivos de estudiar, mejorar y avanzar sus políticas públicas desde esta perspectiva ideológica.

Como parte del trabajo de este grupo, Ryan y ocho colegas legisladores, publicaron el documento Guía de Ruta para el Futuro Americano ("Roadmap for America´s Future") en el cual plasmaban sus ideas conservadoras, como reducir los gastos del gobierno federal. Sin embargo, al tratar de convertir en leyes sus ideas, recibieron críticas no solo de los Demócratas sino también de las directivas del Partido Republicano, quienes en la práctica estaban comprometidos con gastos de gobierno mucho más altos a los propuestos por el grupo conservador. Ryan relata cómo en este momento, muchos estrategas políticos Republicanos le había dicho que fue un error poner todas sus ideas en un solo documento, y les preocupaba que esta propuesta fuera usada contra el Partido durante las elecciones del 2008. Inclusive recuerda que el Comité Nacional del Partido, les pidió a todos sus candidatos apartarse de estas propuestas y no contestar preguntas al respecto a la prensa. Esta decisión generó una batalla interna de ideas dentro de esta organización política.

Paul Ryan junto a dos amigos, Eric Cantor y Kevin McCarthy concluyeron que, frente a la falta de apoyo del Partido Republicano a promover sus ideas conservadoras, la única solución era empezar a ganar elecciones no solamente atacando a los oponentes u ofreciendo propuestas generales, sino promoviendo sus ideas concretas, para ganar un claro mandato de gobierno. Su visión consistía en construir una mayoría conservadora que no le temblara el pulso durante su gestión en el Congreso. Para esto comenzaron a reclutar un grupo de jóvenes conservadores y a asesorarlos en cuestiones electorales y de políticas públicas. Pronto la prensa empezó a llamar a este grupo Los Jóvenes Pistoleros ("The Young Guns"), en alusión a similares valores de rebeldía representados en la película de vaqueros del mismo nombre. (Ver tráiler del filme).

Para este grupo de legisladores, el mal estaba en un gobierno sobre expandido e ineficiente. Su propuesta era que el mismo se redujera adaptándose a las necesidades de los ciudadanos y ofreciendo mejores alternativas de servicios tanto en precios como en calidad. El libro relata cómo en este momento Obama los engaño con un truco político. Dos días después de publicada una propuesta de presupuesto basada en la Guía de Ruta para el Futuro Americano, el presidente Obama dijo en una conferencia de prensa que la misma tenia algunas cosas positivas con las cuales él estaba de acuerdo. Los medios tomaron estas expresiones como una importante noticia que podía marcar un cambio sustancial en las políticas del presidente, y los "Young Guns" pensaron que Obama estaba iniciando una triangulación, es decir adoptar una posición intermedia entre las ideas liberales de su partido y las propuestas de ellos, tal como en el pasado Bill Clinton lo había hecho exitosamente. Para su sorpresa, el objetivo de las declaraciones del presidente era diferente, el truco de Obama consistía en aumentar la notoriedad de la propuesta conservadora para que los ataques de sus aliados liberales en el congreso tuvieran mayor eco en la prensa.

El programa para promover líderes conservadores, de los "Young Guns," fue un éxito. En las elecciones para el congreso del 2010, el Partido Republicano obtuvo la más grande victoria electoral registrada desde 1928. De los 87 nuevos Republicanos electos, 62 eran parte de este grupo. Pese a la mayoría Republicana en el congreso, el presidente Obama mostró que era más un ideólogo que un pragmático en el momento de hablar sobre programas de gobierno. Para describir lo más gráficamente posible la postura intransigente de la administración Obama, Ryan se refiere a un famoso dicho de Wisconsin el cual relata que en el desayuno se sirve tocino, huevos y leche. En este menú se sabe que la vaca y la gallina colaboran pero el cerdo está realmente comprometido. Obama es como el cerdo, desde la visión de Ryan se necesita un nuevo presidente, con una forma de pensar más pragmática que le permita trabajar con las mayorías Republicanas en el Congreso para resolver la crisis económica y fiscal de los Estados Unidos.

Otro atractivo del libro es la descripción que hace Ryan de su experiencia como candidato a la vicepresidencia en la formula Republicana Romney-Ryan del 2012. Él recuerda cómo el equipo de campaña se reunía constantemente para estudiar los datos de las encuestas, ver las finanzas y analizar los reportes de los equipos encargados de motivar a los votantes el día de la elección.

También se refiere al constante trabajo re-calibrando el mensaje del candidato, moviendo recursos de un distrito a otro y planificando eventos. En el momento que fue incorporado en la campaña, ya la misma tenía una estrategia clara para hacer de la elección un referendo sobre el primer periodo de la administración Obama. Basado en su experiencia política, él propuso un cambio de estrategia para enfatizar la visión que tenía Romney sobre la nación y así poder contrastar ambas propuestas políticas. Lamentablemente para los Republicanos, se decidió en contra de esta alternativa y el rol de Ryan se limitó a acompañar a Romney donde fuese necesario y a tener un buen desempeño en el debate vicepresidencial y en el discurso de la convención del partido.

Una gran lección que Ryan aprendió en esta campaña fue la importancia que tienen los Estudios de Oposición. Él narra cómo al principio le encantaba

interactuar libremente con todos los votantes y periodistas, pero en la medida que fue avanzando la campaña se dio cuenta que tenía que prestar más atención a las cosas que decía. Por ejemplo, en una oportunidad hablando sobre su afición por la naturaleza y los deportes al aire libre declaró que ya había escalado más de "cuarenta y pico montañas en Colorado." Los equipos Demócratas de investigación, encontraron que no pudieron ser más de treinta las montañas que él había escalado, por lo que usaron esta declaración para empezar a cuestionar su integridad. Ryan recuerda largas horas de trabajo junto a su equipo de campaña, frente a un mapa contando todas las posibles montañas que él escaló.

En otra ocasión, se equivocó en el tiempo que había tomado correr una maratón durante su época universitaria y paso dos días explicando la equivocación a la prensa. Estos y otros eventos le enseñaron que en este tipo de campañas no hay margen de error, porque estas equivocaciones que parecen inocuas, las estaban usando para identificarlo como un mentiroso. Otro elemento frustrante para Ryan fue ver la poca preparación en materia de computación que la campaña Republicana tenía. Ellos contaban con una central de cómputos llamada "Proyect Orca" para hacer un seguimiento de los votantes durante el día de las elecciones, extrañamente ese día el sistema colapsó y la campaña quedó reducida a recibir información sobre la asistencia de los votantes, por los canales de televisión CNN y FOX.

La segunda parte de su libro ofrece una descripción más detallada sobre la filosofía conservadora y algunas ideas en políticas públicas que de ella emanan. Un concepto central para Ryan es que el gobierno necesita hacer pocas cosas bien y respetar el espacio donde otras entidades (familia, comunidad, etc.) pueden hacer las cosas mejor.

Él critica al liberalismo norteamericano y al socialismo diciendo que el problema que tienen no son sus motivos, sino sus métodos e ideas, y agrega que cuando una ideología usa la coerción en lugar de darle opciones a las personas, o cuando sirve al colectivo en vez de a las libertades individuales, los resultados nunca son buenos. Por ejemplo, en el campo de la salud, Ryan muestra cómo, en los Estados Unidos, muchos de los hospitales públicos ofrecen una atención mala y costosa, donde el paciente no tiene ni siquiera la oportunidad de elegir a sus doctores, mientras que procedimientos médicos que están fuera de los programas del gobierno, como la cirugía de ojos con láser, son cada vez mejores y más económicos. Otro de los muchos ejemplos que presenta es el pobre rendimiento de los colegios públicos frente a los colegios en concesión. Agrega que la pésima educación pública es lo que les roba la posibilidad a los pobres de poder ascender a la clase media. Para Ryan una mala política pública es aquella que separa a los pobres del resto de la sociedad y les quita las herramientas que ellos necesitan para reintegrarse. Para la visión Conservadora, esta perspectiva es importante porque cada experiencia de una persona con la pobreza, tiene en común que no solo le quita su potencialidad y su dignidad, sino que también le resta a la familia y a la comunidad los talentos y habilidades que la persona puede aportarle a estos grupos.

Un elemento central en la filosofía conservadora de Ryan es el papel protagónico que tiene la comunidad. Mientras que, para él, las ideas liberales y socialistas están enfocadas en fortalecer la relación estado-individuo y en debilitar las instituciones intermedias, el conservadurismo debe proponer un estado que apoye a la comunidad y a otros estamentos intermedios, para resolver los problemas de la población.

La idea es que entre más cerca se está del problema, mejores soluciones se pueden proponer e implementar. Por ejemplo, en el tema de seguridad pública, Ryan indica que la mejor forma de derrotar el delito es involucrando de forma activa a la comunidad. Esta y sus diferentes posibles asociaciones han mostrado ser capaces de acoger a los ciudadanos con amor y compasión, pero también de generar entre sus miembros expectativas de progreso y obligaciones con el resto de la sociedad, muchas veces en forma más efectiva que el estado. La influencia del Catolicismo en el pensamiento político de Ryan es aún más clara cuando en su libro, él transcribe una entrevista del Papa Francisco donde dice que es más importante cultivar la cultura del trabajo que la de la caridad, porque el trabajo es lo que genera la dignidad de la persona.

Sobre políticas tributarias, Ryan sostiene que cuando se le pone un impuesto a algo, se obtiene menos de esto, por lo que cuando se le pone un impuesto a la prosperidad y al éxito, estas características positivas se encuentran menos en la sociedad. Frente al déficit fiscal, su visión es que si los Estados Unidos no pueden tener un presupuesto de gastos del estado que sea sostenible, entonces están escogiendo abandonar su posición de potencia mundial. Ninguna persona realmente conservadora puede ver con buenos ojos un déficit fiscal desmedido que hipoteque el futuro de las nuevas generaciones. Para Ryan el objetivo del conservadurismo es lograr un gobierno más simple, más pequeño, y más inteligente. De igual forma al disminuir el gobierno, se le pide a la comunidad y a los individuos que asuman más responsabilidades.

Sobre liderazgo, Ryan dice que se puede tener la formula acertada para solucionar cualquier problema social, pero que esto no es tan importante como cuando el líder hace todo el esfuerzo posible para demostrarle a su gente que él: cree en ellos, entiende sus vidas, los alienta para que superen sus dificultades y le importa si a ellos le va bien o mal. Para crecer, el partido debe luchar por los intereses y las esperanzas de más personas. A la gente no le interesa mucho enterarse de cuanto sabe un político hasta que no se entera de las intenciones que él tiene para ayudarlos. Para Ryan las encuestas son importantes, pero no pueden ser un sustituto del conocimiento directo que se genera cuando el político se acerca para hablar con los ciudadanos. Reflexionando sobre su actividad política en Wisconsin, él sostiene que el primer paso para ingresar a una comunidad es organizar reuniones donde el político va a escuchar. El segundo paso es ganar el respeto de la población cuando estas visitas se hacen de forma repetitiva y generen líneas de comunicación permanente entre el líder y su comunidad.

Para Ryan el líder prudente es aquel que actúa como el capitán de un barco, quien no maldice al viento, sino que lo usa para llegar a su destino. En su visión, los líderes deben tener la capacidad de ver el destino en el horizonte y guiarse conforme al mismo. En este camino, lo importante es a donde se va y no cuantas paradas toca hacer en el camino.

En conclusión, la autobiografía de Paul Ryan, "El camino hacia adelante. Renovando la Idea Americana", nos muestra de forma cándida y amena su trayecto de formación que lo ha convertido en uno de los líderes políticos del momento con mayor influencia en los Estados Unidos. De igual forma, aunque el libro se publicó en el 2014, su contenido nos lleva a entender mejor el actual momento político en el que el movimiento conservador, que ya domina el Congreso de los Estados Unidos y que venía construyendo una alternativa seria y responsable para la Casa Blanca, reacciona de forma excéptica a la candidatura de Donald Trump.

La demora de Ryan en apoyar a Trump fue un signo inequívoco de las importantes diferencias que existen entre el líder conservador y el magnate neoyorquino. Pero el apoyo, aunque tardío, que Ryan le da a Trump es un gesto hacia importantes sectores de las bases del Partido Republicano que eligieron a Trump como su candidato presidencial. Adicionalmente, es un paso obligatorio de Ryan para no ser marginado en la convención Republicana y es un movimiento táctico para evitar ser culpado de dividir al Partido y generar la victoria Demócrata en las elecciones presidenciales.

Mirando al futuro, una posible derrota de Donald Trump en las elecciones presidenciales hará aún más dependiente al Partido Republicano de Paul Ryan y el resto de los "Young Guns" quienes estarán a cargo de reconstruirlo. En el caso de una victoria de Donald Trump, su presidencia dependerá también de políticos como Paul Ryan, quienes han demostrado una gran habilidad para negociar y aprobar controvertidas legislaciones. Sin importar el resultado de las elecciones presidenciales del 2016, Paul Ryan es uno de los políticos llamados a seguir teniendo una gran influencia en Washington y del cual muy seguramente podremos seguir aprendiendo muchos elementos de liderazgo.

Material Adicional:

Ver entrevista de Paul Ryan con Charlie Rose sobre el libro

Nota: Artículo escrito por Mauricio Florez Morris, Ph.D. profesor de la Especialización en Opinión Pública y Mercadeo Político de la Pontificia Universidad Javeriana. Comentario del libro "The Way Forward. Renewing the American Idea" de Paul Ryan, publicado por la editorial Twelve, de New York en el 2014.


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